La 41º entrega de los Golden Raspberry Awards (los Razzies de 2021) ha honrado lo mejor de lo peor ofrecido por la industria cinematográfica (yanqui) del pasado año, el ya infame 2020. Por octavo año consecutivo, habíamos desafiado a nuestros fieles maníacos a una porra 😥. Os dejamos con los resultados de ambas las dos cosas.
Peor Película
Absolute Proof
Peor Director
Sia (por Music)
Peor Actriz
Kate Hudson (por Music)
Peor Actor
Mike Lindell (por Absolute Proof)
Peor Actriz Secundaria
Maddie Ziegler (por Music)
Peor Actor Secundario
Rudy Giuliani (por Borat Subsequent Moviefilm)
Peor Guión
365 Days
Peor Remake, Rip-Off, Secuela o Precuela
Dolittle
Peor Combinación en Pantalla
Maria Bakalova y Rudy Giuliani (en Borat Subsequent Moviefilm)
Premio especial de los gobernadores
2020 por el peor año jamás
Music se lleva tres galardones; Absolute Proof y Borat Subsequent Moviefilm se quedan con dos cada una.
Han participado¡¡6! personas en la porra, y además con muy mala puntería de cara a los aciertos. Los resultados son los siguientes:
Con 2 aciertos
DonnieRock
Con 1 acierto
Jac | Bur
Con 0 aciertos
Jal-9000 | Virginia | D.Ego
Como es tradición os dejo el archivo de resultados, por si alguien quiere impugnar el recuento, protestar por algo o figurar de alguna manera. Y aquí os dejo unos bonitos gráficos de tarta a modo de resumen de las votaciones.
Monsters: El Continente Oscuro pretende ser una secuela del inesperado éxito de 2010 que fue Monsters. Dirige el debutante Tom Green (ya se había encargado de episodios de Misfits y Blackout) sobre una historia co-escrita por él mismo junto a Jay Basu (Fast Girls, Proyecto Dinosaurio). Gareth Edwards está vinculado con el proyecto como productor ejecutivo, pero el resultado no tiene ningún parecido con el original, ni en temática ni en estilo. Si no fuese una superproducción del mismo estudio, con un presupuesto notable, que al menos se nota en la puesta en escena y en los efectos especiales, podría colar como un mockbuster de The Asylum.
Han pasado siete años y las zonas infectadas se han extendido por todo el mundo. Los humanos han sido desplazados de la parte alta de la cadena alimenticia, y pequeños núcleos luchan por sobrevivir. Los soldados norteamericanos han sido enviados a proteger en el extranjero los intereses de Estados Unidos, pero la guerra está lejos de ser ganada.
La primera era una película de denuncia social y política sobre la relación fronteriza entre Estados Unidos y México en la que salían bichoños gargantuescos. Esta «continuación» pretende ser una película de denuncia hacia el intervencionismo militar estadounidense en oriente aprovechando que salen bichoños gargantuescos.
En la primera, aunque la historia iba por otros derroteros, los invasores alienígenas eran algo presente de forma continua, aunque no siempre explícitamente, pero esa presencia afectaba a las decisiones de los protagonistas. La secuela, a través de sus diferentes avances parecía que iba a tirar más hacia la bichoñada y la acción, con militares haciendo frente a los monstruos y tal, pero la realidad es que los ignora casi completamente. De hecho, se pueden eliminar las escenas en las que participan los bichos y el resultado sería prácticametne el mismo: nos quedamos con un drama bélico lentíiiisimo, aburrido y muy flojo.
Todo mal en todos los sentidos. Planos largos, escenas interminables en las que no pasa nada, un grupo de personajes al que se han molestado en presentarnos y en darles un breve tiempo de introducción en pantalla, para librarse de casi todos ellos de una forma ridícula a la primera oportunidad… Y además son casi 2 horas. Quitarle 30 minutos la hubiera mejorado un poquitín.
Las Vidas Posibles de Mr Nobody es un drama romántico con elementos de ciencia-ficcón y fantasía. Está dirigida por el belga Jaco van Dormael (Toto el Héroe, Lumiere y Compañía, El Octavo Día) y protagonizada por Jared Leto (Leyenda Urbana, Inocencia Interrumpida, Réquiem por un Sueño), con la participación de Diane Kruger (Troya, La Búsqueda, Malditos Bastardos), Sarah Polley (Las Aventuras del Barón Munchausen, Mi Vida sin Mí, Splice. Experimento Mortal) y Rhys Ifans (Notting Hill, Little Nicky, Hannibal. El Origen del Mal).
En el año 2092, Nemo Nobody, que tiene 118 años, es el último ser humano mortal de la Tierra y vive rodeado de hombres que han alcanzado la inmortalidad gracias a increíbles avances científicos. Cuando Nemo se encuentra en su lecho de muerte, recuerda varias posibles existencias que no llegó a vivir.
La sinopsis y la mayor parte de la trama de esta película son completamente engañosas. El protagonista, al final de su vida, es entrevistado por un periodista al que le cuenta los detalles más importantes de su existencia. O eso parece, porque la narración se bifurca en varias líneas argumentales que parten de las decisiones va tomando el protagonista.
El montaje desordenado, saltando aparentemente entre diferentes líneas temporales alternativas, transmite una complejidad que realmente no tiene y que casi no necesita para explicarnos, en definitiva, que el momento actual es consecuencia de una sucesión de elecciones tomadas previamente. A veces parece que estamos leyendo un libro de la colección «Elige tu propia aventura», pero en vez de seguir las instrucciones que nos indica la lectura, hay momentos en los que saltamos hacia atrás si no nos convence la decisión tomada, y en otras ocasiones leemos todo seguido, aunque nos hayan indicado que hay que pasar a la página 96 😆
«Before he was unable to make a choice because he didn’t know what would happen. Now that he knows what will happen, he is unable to make a choice.»
— Mr. Nobody
En realidad, es poco más que una historia de amor basada en casualidades y desencuentros. Tiene algunas cosas que recuerdan a Los Amantes del Círculo Polar y otras que parecen sacadas de El Efecto Mariposa. El meollo de la cuestión no se revela hasta el final, que es cuando descubrimos qué es lo real de todo lo que nos han contando antes (y, ojo, este es un «antes» de más de 120 min.). Entonces parece que la peli se desinfla un poco, que pierde todo su encanto, y que ya no apetece volver a ver el truco una vez que sabemos cómo se hace. Sin embargo, queda un poso, y según uno va pensando en todo lo que transmite la película, en sus reflexiones, en sus críticas hacia la sociedad y hacia los individuos, poco a poco vas dándote cuenta de que hay más de lo que parecía en principio.
A nivel técnico es excepcional, con una multitud de detalles narrativos a nivel visual, con un uso poco convencional de la cámara y con una banda sonora que funciona como un complemento perfecto de lo que se está contado. Las interpretaciones son excelentes, lideradas por un Jared Leto que carga con prácticamente todo el peso de la película, y con un plantel de secundarios que bordan sus respectivos papeles. Y con una estupenda labor de ambientación en las diferentes épocas que va tocando la historia.
La agente del FBI Gretchen Blair vuela rumbo a Washington cuando su compañero de asiento le hace una propuesta inusual. Le explica que el avión está a punto de ser secuestrado y le ofrece 75 millones de dólares si logra ponerle a salvo. Gretchen no se lo toma muy en serio, pero cuando una banda de criminales se hace con el avión, empieza a pensar que quizá el hombre estaba en lo cierto.
Hacer una película de secuestros en un avión no es fácil. Vaya eso por delante. Hay que sacarle partido el espacio reducido, conseguir que sea más o menos creíble y que el ritmo no decaiga. Es complicado. Sin embargo, aquí no se complican demasiado y se decantan por ofrecer una solución lo más cutre posible.
La cosa no empieza muy bien, con la protagonista ignorando de forma ridícula a sus superiores durante una negociación con rehenes. Después de eso va poco a poco siendo peor. La trama es simple, un poco de suspense mal llevado, muchos chistes sin venir a cuento, un par de tiros, cuatro sopapos y una explosión final. Lo justo para contentar a un espectador poco exigente durante una siesta de 80 minutos.
El colmo del ridículo:
[spoiler]La escena evacuación del avión, en pleno despegue, consiste en tirar a los pasajeros por el tobogán hinchable desde la puerta de embarque. Un despegue de «dos minutos» de un Boeing, en una pista improvisada que debe ser donde entrenaba Oliver Aton por las mañanas.[/spoiler]
La Seducción es un drama romántico dirigido por Sofía Coppola (Lost in Translation, The Bling Ring, A Very Murray Christmas) con un impresionante elenco de estrellas formado por Nicole Kidman (Cold Mountain, Invasión, La Brújula Dorada), Kirsten Dunst (Todas las Cosas Buenas, Melancolía, Un Amor entre Dos Mundos), Elle Fanning (Somewhere, Maléfica, The Neon Demon) y Colin Farrell (El Imaginario del Doctor Parnassus, Total Recall: Desafío Total, Animales Fantásticos y dónde Encontrarlos). Es una adaptación de la novela «A Painted Devil» / «The Beguiled» de Thomas Cullinan, que ya fue objeto de una versión cinematográfica en 1971, con la dirección de Don Siegel y el protagonismo de un joven Clint Eastwood.
Año 1864. Durante la Guerra de Secesión, la tranquilidad del internado para señoritas de Martha Farnsworth se ve alterado por la llegada de un soldado de la Unión herido que removerá sentimientos entre sus integrantes.
Sofia Coppola enfoca esta versión de la historia en mostrarla desde el punto de vista de las mujeres, en contraposición a la adaptación previa en la que el protagonista era el hombre. Coppola ya ha demostrado en películas anteriores que entiende y sabe plasmar perfectamente a los personajes femeninos, en contraposición a algunos realizadores y realizadoras contemporáneos que no dudan en colgarse rápidamente inmerecidas medallas de feminismo (mal entendido).
La cinta recupera el tono optimista y luminoso de las primeras películas de la directora, algo de lo que se había alejado en trabajos anteriores a ésta. Ciertamente resulta muy bonita a nivel visual y técnico, llena de detalles y con una más que sobresaliente labor de fotografía, ambientación y vestuario. No obstante, la historia se queda muy endeble y plana, con un escaso desarrollo de personajes y sin llegar a profundizar demasiado en los temas que presenta.
Giallo es un thriller de intriga y terror, es decir, un giallo (perdón por la redundancia cíclica). Está dirigido por Dario Argento, conocido por sus trabajos dentro de dicho género (El Pájaro de las Plumas de Cristal, El Gato de las 9 Colas, Cuatro Moscas sobre Terciopelo Gris) , y su influencia en películas de terror y slashers. Protagonizan Adrien Brody (El Pianista, Viaje a Darjeeling, Splice. Experimento Mortal), Emmanuelle Seigner (Frenético, Lunas de Hiel, La Novena Puerta) y Elsa Pataky (Beyond Re-Animator, Romasanta. La Caza de la Bestia, Serpientes en el Avión).
Celine, una top-model internacional, es secuestrada por un sádico asesino en serie conocido con el sobrenombre de “Amarillo” (o sea «Giallo») que tortura a sus víctimas durante días antes de matarlas. Linda, hermana de Celine y azafata, había quedado con ella en Torino antes de su desaparición. Preocupada acude a la policía y conoce al inspector Enzo Lavia, un excéntrico detective que no se lleva bien con el resto del departamento y que está haciendo todo lo posible por atrapar al asesino.
El giallo es un género italiano de literatura y cine del siglo XX que tuvo su mayor apogeo desde los años 60 hasta los 80. Aunque Mario Bava es catalogado como el creador del cine giallo, con La Muchacha que Sabía Demasiado (1963), fue Dario Argento quien le dio fama y lo popularizó fuera de Italia.
Casi 30 años después de su época de esplendor, con esta cinta Argento rinde un tributo a dicho género, sin que quede muy claro si su intención es homenajearlo, parodiarlo, reírse de sí mismo, o tentar a sus seguidores con un producto que no es lo que parece (o todo a la vez). La «broma» comienza desde el mismo título, cuyo significado es ambiguo, aparentando señalar en una dirección aunque con un significado real que va por otro lado. La película parece de bajo presupuesto, pero de forma muy forzada y magnificada a niveles ridículos. Los actores (y sus personajes) son planos y rozan el ridículo en ocasiones. La producción técnica parece tan pobre como la del peor telefilm de sobremesa imaginable, sin embargo hay elementos destacables (como el uso de la banda sonora, el manejo de la cámara o el uso de luces y sombras). El ritmo es inestable y por momentos se hace pesado seguir la historia.
¿Giallo es o no es un giallo?
Hay elementos característicos del género pero metidos de forma tan burda, que parece que el director nunca ha hecho (o visto) una peli de este estilo y está rodando siguiendo una guía para torpes. En la parte positiva (o menos negativa), tenemos atmósferas opresivas y enrarecidas, personajes ambiguos, mujeres en peligro, un policía de pasado traumático obsesionado con el caso, un villano demente y también de pasado traumático, pistas y claves para que los protagonistas den vueltas persiguiendo al malo, algún que otro giro ilógico o mal resuelto. En la parte más negativa, diálogos de relleno, investigación muy lineal y todo lo relacionado con la casquería más desagradable propio del giallo se ve reducido al sadismo infantil del asesino, poca violencia, torturas más sicológicas que físicas, alguna que otra mutilación aceptable y una palpable falta de sangre en todo momento.
Como dije antes, uno no sabe si tomarse esto en serio o como una broma personal. Algo que, por otra parte, resulta muy habitual en directores con un estilo muy propio y una carrera dilatada a sus espaldas.
Nota curiosa: hay un juego de dualidad entre perseguidor y perseguido que va más allá de lo que nos cuenta la propia trama (ese pasado traumático compartido, por ejemplo). Aunque es muy evidente (ese perfil es inconfundible) no lo voy a revelar puesto que en los créditos de la película también se oculta a través de un sencillo anagrama 😋
Dominika Egorova, destacada bailarina del Ballet Bolshoi, sufre un accidente durante una actuación y se ve obligada a convertirse en un Gorrión Rojo, una seductora espía al servicio de la seguridad del Estado. A pesar de su reluctancia inicial se convierte en uno de los activos más sólidos del programa; su primer objetivo es Nate Nash, un funcionario de la CIA que dirige la infiltración más confidencial de la agencia en la inteligencia rusa.
Nos encontramos ante una cinta de espías bastante maja, con un tono que la acerca más a algunos clásicos del género, más centrada en la trama y no tan enfocada en la pirotecnica y la acción que podemos encontrar en otras multisagas recientes en las que también salen espías… túyasabes 😋 Que no es por desmerecer un estilo frente al otro, sino simplemente por señalar que son cosas muy diferentes. Vamos, que no estamos ante una peli protagonizada por una superespía infalible que reparte estopa a diestro y siniestro y a la que todo le sale bien… o algo así…
La historia presenta una continúa lucha de lealtades entre la CIA y el Servicio de Inteligencia Ruso, a la vez que desvela la superficialidad de esos juegos de poder en un entorno sociopolítico en el que existen problemas mucho más graves que ver quién la tiene más larga. Por supuesto, la conclusión es que la lealtad más importante es para con uno mismo y sus allegados (que no siempre son los cosanguíneos), por encima de patriotismos, banderas y demás parafernalia inútil.
La trama es sórdida y brutal cuando lo necesita, con giros, traiciones, suspense y drama. Tiene momentos de tortura bastante gráficos y durillos; y también violencia explícita y «realista» en las pocas peleas que vemos… La producción está muy cuidada en todos sus apartados técnicos: fotografía, escenarios, vestuario, banda sonora… Su ritmo pausado a la vez que trepidante consigue que sus casi dos horas y media se pasen (casi) volando.
Podría dar para una interesante sesión doble con Atómica (2017).
Cool World es una peli de aventuras fantásticas con toques de cine negro, en la que se mezcla animación con imagen real. Está dirigida por Ralph Bakshi (El Gato Fritz, El Señor de los Anillos) y cuenta con la participación de Gabriel Byrne (Gothic, Julia y Julia, Muerte entre las Flores), Kim Basinger (Nueve Semanas y Media, Cita a Ciegas, Batman) y Brad Pitt (Thelma & Louise, El Río de la Vida, Kalifornia), en uno de sus primeros papeles importantes.
Cuando el ex-presidiario y dibujante Jack Deebs se encontraba entre rejas, descubrió un modo de evadirse creando Cool World, una serie de cómics con una voluptuosa protagonista llamada Holli Would. Pero el dibujante acaba siendo prisionero de sus propias fantasías cuando Holli le arrastra a Cool World, con intención de seducirle y así convertirse ella en un ser real.
En tiempos pasados, a la gran industria hollywoodiense se le daba por hacer este tipo de experimentos muy de vez en cuando, aunque la tecnología no ofrecía unos resultados muy vistosos. Por citar algunos ejemplos dispersos: Fantasía (1940), Levando Anclas (1945) -la escena de Gene Kelly bailando con el ratón Jerry es una de mis favoritas dentro de estas combinaciones, y creo que es una de las mejor logradas de todos los tiempos-, Los Tres Caballeros (1945), Mary Poppins (1964) y Pedro y el Dragón Elliott (1977).
Muchas de esas películas muestran una gran labor de interacción entre animación y personajes de carne y hueso (la mayor parte de los casos son apenas unas escenas no el metraje completo), aunque nunca ha sido algo perfecto y realmente canta demasiado, sobre todo visto hoy en día, en el que es muy habitual ver a un actor de CGI integrado en una trama de imagen real sin apenas fisuras.
Supongo en este caso se intentaba replicar el éxito de ¿Quién engañó a Roger Rabbit? (1988), aunque claro, Bakshi le dio un tono más gamberro, disparatado y adulto, muy en su línea habitual, algo que sitúa a la película en terreno de nadie, que ni es para niños, ni llega a atraer el interés de los adultos.
El mundo animado es pura locura y sin sentido, una parodia exagerada de tópicos clásicos de la animación en un entorno de cine negros. La historia es muy tontorrona y se desarrolla de forma lenta y a saltos; tarda demasiado en llegar al meollo, que queda todo apelotonado en la recta final, con un desenlace un tanto precipitado.
Amor de Gata es una película de animación de fantasía romántica, dirigida por Jun’ichi Satô (responsable de las dos primeras temporadas de Sailor Moon, de las adaptaciones del manga Aria, o del storyboard de Evangelion) y Tomotaka Shibayama (que formó parte del departamento de animación de El Viaje de Chihiro y La Chica que Saltaba a Través del Tiempo); está escrita por Mari Okada (El Himno del Corazón, Maquia, una Historia de Amor Inmortal).
Miyo «Muge» Sasaki es una joven estudiante de secundaria que se ha enamorado de su compañero Kento Hinode, pero sólo consigue llamar su atención cuando obtiene, de manera fortuita, la habilidad de transformarse en gato. Sin embargo, poco a poco, los límites entre ella y el animal se van haciendo difusos.
El argumento en sí no es especialmente novedoso. Una historia de amor (y obsesión) un pelín ingenua, en la que uno de los protagonistas consigue una forma de acercarse y conocer al otro ocultando su identidad accidentalmente. El avance de la trama hace que los personajes empiecen a conectar, pero llega un momento en el que se hace necesario revelar la verdad, lo que podría provocar una ruptura.
En fin, por esa parte nada nuevo que no se haya visto en innumerables comedias románticas o similares: el miedo a mostrarnos tal como somos y lo fácil que puede resultar, en principio, fingir ser otra cosa. Habría que destacar, eso sí, un viaje al Reino de los Espíritus en el tramo final, que puede recordarnos mucho a algunas partes de El Viaje de Chihiro, y que deriva el género de la cinta hacia una aventura contrarreloj.
A nivel técnico, señalar la maravillosa definición y desarrollo de los personajes, tanto principales como secundarios; la animación está muy cuidada y llena de detalles, con una muy buena labor de integración con los efectos digitales; y la banda sonora acompaña de forma perfecta a la narración acorde en todo momento.
La 93rd Academy Awards Ceremony, los prestigiosos premios de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Hollywood, se celebrará el próximo domingo 25 de abril de 2021. Ya sabéis cómo va esto. En el siguiente formulario están todos los candidatos, se trata de intentar adivinar la mayor cantidad posible. Solo son obligatorias las 8 primera categorías (Película, Película Internacional, Película de Animación, Director, Actor Principal y Secundario, Actriz Principal y Secundaria), pero todas suman puntos en el recuento final.