Críticos vs Opinadores

«(…) Desde estas líneas y en cada una de mis críticas, siempre he defendido la soberanía del espectador cinematográfico interesado simplemente por evadirse y escapar de su bucle de realidad a través del cine. Siempre he mirado con desprecio a quienes abusando de púlpito se prodigan en repartir etiquetas de «público listo» o «público tonto», mirando a sus potenciales lectores por encima del hombro. Respeto a quienes gozan viendo una película de evasión pura y dura porque yo soy uno de ellos. Y respeto a quienes disfrutan viendo cine que es arte emocionante, intelectualmente nutritivo y visceralmente apasionante en todos y cada uno de esos fotogramas que navegan lejos de los puertos del cine comercial, porque yo también soy uno de ellos. No pongo en duda aquello que lleva a alguien hasta un cine, ya sea para ver Fast and Furious o para ver Persona de Ingmar Bergman. Odio toda forma y planteamiento de exclusión como me repugna toda pedantería o prepotencia frente al prójimo, venga de donde venga, ya sea desde la excelencia supuestamente intelectual (mal ejercicio intelectual hace quien automáticamente se pone por encima de su prójimo en cualquier aspecto) o desde el rechazo sistemático del individuo desdibujado en apéndice de la masa balbuceante pero no necesariamente pensante a todo aquello que no alcanza a comprender y por tanto le resulta imposible disfrutar. Y me parece todo ello tan execrable como atacar y denostar bajo acusaciones varias a todo aquel que no piensa lo mismo que tú, en lugar de abrirte a un debate de cuyo intercambio de ideas podría salir quizá una mejor comprensión para todos de qué demonios estamos haciendo en esta cosa que llamamos vida. No dudo por otra parte que en la raíz de todo ello se encuentra el miedo, el motor por el que nos movemos en todos y cada uno de nuestros pasos por este mundo. Eliminad el miedo y habréis roto con todo aquello que nos limita. (…)»

Miguel Juan Payán, Acción nº1805