La maldición de Hill House (2018) – un enorme bluff

Hype hype hype! Y poco más; La maldición de Hill House me interesó porque en un inicio me la vendieron como una historia clásica de terror, o una historia de terror clásico. El interés creció por los titulares que rezaban cosas como “La serie provoca insomnio, náuseas y crisis de ansiedad”, con testimonios reales del tipo: “Llevo 3 noches sin dormir”… Así que con un poco de retraso nos decidimos a verla en casa. Me llevé medio chasco y cuarto.

Continúo tras el salto, sin spoilers.

Vamos de paseo, pi pi pi

La maldición de Hill House es un 80% de drama familiar y un 20% terror clásico de golpe de música y susto… con niños de por medio. 

La historia no es novedosa: una casa vuelve tarumba a una madre y la paga con los niños… Hola? Amytiville? Resplandor?; La forma de contarlo tampoco es novedosa, pero sí interesante, y además, está muy bien hecha.

En la primera mitad de la serie tenemos la misma historia contada desde los diferentes puntos de vista de los hijos, ya adultos.Vamos viendo sus personalidades, sus miedos, sus todo. Vemos en cada uno de ellos el recuerdo que tienen del hecho pasado (locura de la madre), y del hecho futuro o presente (muerte de la hermana).

Y en la segunda mitad, un mix de personajes y situaciones pasadas y presentes, que nos enlazan con cosas vistas en la primera mitad, de una manera magistral. Sobre todo, el episodio de la muerta… casi me levanto del sofá y aplaudo a la tele, pero mis gatos me verían como un completo gilipollas y eso no lo puedo permitir, pero sí… grandioso.

En fin, La maldición de Hill House promete más de lo que da, pero lo que da no está mal. Mucho drama familiar y poco susto, pero bien hecho todo.

Por cierto… os suena la cara del padre?

El de la derecha, no el otro.