Bloguero sin criterio y amante de los axiomas. Adorador de George A. Romero, Uwe Boll, el cine de acción de los 90, la ciencia ficción de los 50, el terror de la Hammer y todo lo que excrete Yoshihiro Nishimura.
La muerte de Stalin es una comedia muy negra sobre los 2 días previos al funeral del líder de la URSS. Dos días llenos de hostias como panes y peleas por el trono.
Las peleas, manipulaciones y tejemanejes de los líderes del partido comunista para hacerse con el poder son tan divertidos que parece una comedia, pero como dijo un buen amigo mío: La muerte de Stalin es, probablemente, lo más parecido a la realidad de lo que realmente debió ocurrir.
La noche del 2 de marzo de 1953 murió un hombre. Ese hombre es Josef Stalin, dictador, tirano, carnicero y Secretario General de la URSS. Y si juegas tus cartas bien, el puesto ahora puede ser tuyo.
–El secretario general está muerto.
+Llamemos a un médico.
–Pero hemos hecho fusilar a todos los buenos.
+Traigamos a uno malo.
–Pero, y si se entera el camarada?
+Si lo salva no será tan mal médico, y si muere no se enterará.
La película está llena de momentazos como el diálogo de aquí arriba. Diálogos que parecen sacados de un híbrido entre Tarantino con los Hermanos Cohen. Momentazos que aumentan su gracia por un reparto exquisitamente seleccionado: Michael Palin como Vyacheslav Molotov (el del cóctel), Steve Buscemi como Nikita Krushev, Jeffrey Tambor como Georgy Malenkov y Simon Rossell Beal como Lavrenti Beria…
Los diálogos entre estos 4 protagonistas son el centro de la película: sus peleas, maquinaciones, cambios de chaqueta… todo esto provoca escenas de lo más desternillantes, todas presentadas con una seriedad que te rompe los esquemas y te hace más gracia de la cuenta.
Pero, hay mucho pis!
La muerte de Stalin es una película muy inteligente y arriesgada (de hecho ha sido censurada en Rusia y diversos países ex-soviéticos), y es muy probable que la cabeza del director, Armando Iannucci, tenga puesto un precio de rebajas colgando de una oreja.
En resumidas cuentas, humor negro cojonudo con un reparto espectacular, histriónico pero no sobreactuado. La muerte de Stalin es una película muy recomendable.
Los Irregulares es, aunque ya podemos decir «era», una serie de Netflix que reinventa el universo de Sherlock Holmes, y quizá esto es lo que no cuajó entre los fans del personaje, principal nicho de venta de este producto.
Vale que la serie no va directamente de Sherlock Holmes y John Watson, sino de «la gente a la que recurren cuando necesitan algún tipo de asistencia», pero los fans esperan, esperamos, que se mantengan ciertos límites y esto es algo que se han saltado a la torera con la serie.
Para empezar, un poco de fondo: este universo es victoriano, no una reinvención actual al estilo del Sherlock de Benedict Cumberbatch o el Elementary de Jonny Lee Miller, ambos enormes en sus series. Aquí estamos en una recreación clásica del personaje y su ambientación en el Londres de finales del S.XIX, más al estilo del Sherlock Holmes del cine con Robert Downey Junior, para hacernos una idea «actual» del personaje, manteniendo esa misma oscuridad y suciedad que vimos en pantalla, al contrario que con el Holmes & Watson de Will Ferrell, que victoriano igual, pero todo bastante limpito.
Entonces tenemos un Londres victoriano, sucio y oscuro, lo que viene siendo una recreación «original» del ambiente del personaje. Eso está guay, pero la serie empieza cagándola desde el episodio 1. ¿Por qué?
Independientemente de la ubicación temporal de la serie, las historias y los personajes, hay una frontera que no se había roto nunca antes (corregidme si me equivoco, por favor), y es la frontera de lo sobrenatural. No hablo de dejar «abierto» un arco argumental, o «dejar sin explicación» algún evento raro, no, hablo de afirmar rotundamente que lo sobrenatural está ahí y convive con nosotros… magia, brujería, entidades malignas…
Todos, absolutamente todos los Holmes que conozco, y sus historias, se basan en ciencia y misterios que, en inicio, pueden parecer sobrenaturales pero se explica finalmente que no lo son: trucos, luces, espejos, trampantojos y disfraces para hacer creer al personaje que lo sufre que hay «algo más allá».
Para los más jóvenes, los dibujos de Scooby Doo son 100% Sherlock Holmes, y el malo siempre es el dueño del parque de atracciones vestido de fantasma con una sábana, o una armadura de caballero.
Si me das una historia clásica, un misterio guapo, unos personajes interesantes y una, llamémosla, cordura argumental, compro. Si me rompes esta cordura añadiendo un mundo sobrenatural al universo Holmesiano, pues no compro.
Y supongo que esto último es lo que provocó la cancelación de la serie tras su primera temporada. En cierto modo es una pena, porque la química de los personajes era muy buena y sus relaciones personales aportaban algo que la historia no hacía, pero en una historia del universo Holmes, no importan mucho las relaciones interpersonales de nadie, lo que queremos es MISTERIO con mayúsculas, y descubrir al culpable en el último minuto.
No puedo recomendar que veáis Los irregulares, pero si lo hacéis, sabed que al menos esta única temporada tiene inicio y final… más o menos.
La herencia Valdemar estaba francamente bien, aunque la crítica la haya tachado de poco menos que chiste. La verdad es que como película de terror victoriano con tintes y licencias Lovecraftianas funciona bastante bien, y es algo que no podemos decir sobre esta segunda parte, La sombra prohibida.
Esta película tiene el único aliciente de contar con mucha mitología lovecraftiana y cthulhesca e incluso con la presencia del propio Cthulhu, y aunque pueda parecer algo súper molón e interesante, la verdad es que el resultado es bastante decepcionante.
Para empezar, la producción es un cagao, los actores que quedaron relegados a un segundo plano en la primera película pasan a ser los protagonistas de esta y son tan patéticos que da pena que un hype bien generado en una película quede convertido en un zurullo en la secuela.
Hay actores que están doblados por encima, y además de que se nota mucho, no está bien hecho, no está bien integrado. Es como meter un audio HD ultranítido en medio de un fragmento con mucho ruido y poca calidad.
Óscar Jaenada es un actor que respetaba mínimamente, hasta que lo escuchas decir «Chuntu» refiriendose a Cthulhu. A ver, puedes decir «Catulu», «Cutulu», «Culu», «Tulu», o arriesgarte con un «Cah-lu», y todo va a sonar más o menos, pero Chuntu no. Aquí la prueba:
Chuntu!
Pero lo imperdonable de La sombra prohibida no es el doblaje de algunos actores, ni Jaenada diciendo Chuntu, ni tampoco ver a Luis Zahera interpretando a H.P. Lovecraft (también doblado por encima con muy mal acento británico), sino ver al propio Cthulhu.
Cuando piensas en este ser, te imaginas (yo al menos) algo tamaño Godzilla, grande como un edificio, cubriendo el cielo de la noche con su presencia, y cuando llega el momento de verlo en acción, te entra la risita floja del bochorno que pasas al verlo reconvertido en un bicho de poco más de 6 metros.
Expectation
Reality
Está muy muy guay hecho y mola que se vean los detalles, pero el tamaño hace que pierda absolutamente toda presencia maligna.
Algo positivo, que no era demasiado intencionado, es el momento huída por la cueva, escapando del «guardián»… me recordó a unas buenas partidas de rol, escapando de algo, donde se suceden una serie de catastróficas pifias que provocan un torrente de carcajadas entre los jugadores. La escena no está pensada para ser cómica, pero en mi caso me hizo recordar unos buenos momentos.
Y no hay mucho más que decir… es mala como la peste, y sólo la puedo recomendar por «terminar la historia» y ver un rato a Cthulhu, pero provoca más risa, sin quererlo, que aportar algo al universo de Lovecraft.
La herencia Valdemar supuso un hito en el cine español, al ser la primera película financiada sin un euro del erario público. 13 millones de euros conseguidos de forma privada llorando a muchas puertas. Y quizá sea esto lo único bueno que decir de la película.
Mentira, hay muchas cosas buenas que decir sobre esta película, aunque haya sido vapuleada por la crítica. Cualquier fan del terror gótico puede hacerse muy rápidamente fan también de esta película.
Silvia Abascal sirve como introducción a la historia
Un tasador desaparece tras ser enviado a valorar el contenido de la Mansión Valdemar. La inmobiliaria envía a una nueva tasadora que también desaparece, así que envían a un Detective, que durante el viaje descubre la historia de la familia Valdemar (Lázaro y Leonor Valdemar) y su Mansión.
La historia de los tasadores es completamente prescindible, salvo por el hecho de dar pie a conocer la historia de la familia que le cuentan al investigador privado.
En ese momento nos alienamos en un flashback narrado muy largo donde conoceremos a los Valdemar, y cómo hicieron su fortuna a base de timar a viejas con supuestas sesiones de espiritismo «fotográfico», que son una sesión de espiritismo normal, con ventiladores y mesas con maquinarias que las hacen levitar, y un señor que hace una fotografía con doble revelado para que aparezca un espíritu a saludar.
Una de esas fotografías llega a Aleister Crowley, quien convence al señor Valdemar de hacer una nueva sesión de espiritismo, pero con sus colegas, y no con viejas… que no son menos que Bram Stoker, Lizzie Borden, Belle Gunness.
En esta sesión cada uno de los presentes solicitará a «una entidad cósmica» la concesión de un deseo, conocimientos, resolución de problemas, salud, inspiración… pero sale mal, o bien, y abren un portal a una dimensión paralela de la cual se escapa un bicho que se pone todo loco y provoca un incendio en la mansión.
Y hasta aquí puedo leer… de hecho he contado de más.
La herencia Valdemar es media película por el precio de una. Me explico, esta película no se puede ver por sí sola, porque no es más que un prologo a la historia de verdad que vendrá con La herencia Valdemar II: La sombra prohibida, donde nos alejaremos un poco del terror gótico en el que nos metió esta primera parte, para centrarnos algo más en el terror primigenio de Lovecraft y sus queridos bichoños. Pero de esto hablaremos en una futura entrega.
La herencia Valdemar está muy muy bien presentada como una historia de terror gótico victoriano, con una producción impecable en cuanto a vestuarios y localizaciones. Sobre el reparto, sólo puedo decir que está correcto, porque el problema que le veo a los actores españoles, en general, es una tendencia a la sobreactuación que los aleja del plano de la credibilidad; muy teatreros, lo que tampoco queda excesivamente mal en este ambiente.
Paul Naschy en La herencia Valdemar
Mención especial merece Paul Naschy, quien interpreta al mayordomo de los Valdemar, Jervás, el único valiente que se atreve a ayudar a «su amo» tras el incendio, y quien tiene que poner a todo el mundo en aviso para arreglar la situación. Uno de los últimos papeles de este actor, otrora conocido como El hombre lobo español, por haber interpretado a este personaje, alter ego del Conde Waldemar Daninsky (casualidad de nombre?), hasta en 13 ocasiones.
Los pocos efectos especiales que tiene podrían ser mejorables, pero como salen poco tiempo (esa apertura del portal dimensional) no molestan mucho rato.
La historia queda inconclusa, a espera de resolución en la segunda parte, pero como lo que es, una introducción, está genial. Acostumbrados a la Fantastic Factory o «Filmax presenta», esto es un soplo de aire fresco.
Os dejo el tráiler de La herencia Valdemar
En la segunda parte conoceremos al mismísimo H.P. Lovecraft, interpretado por Luis Zahera, gallego y comedor de pulpo, y a su mayor creación, Cthulhu.
Bigfoot es una mierda enormísima, que tiene pinta de joya por momentos, porque es imposible hacer las cosas tan tan mal a propósito. Hay un fondo naif que hace que te entren ganas de abrazar al director y al reparto y decirles que no pasa nada, que ya se acabó… ojalá.
No sé cómo llegaron a convencer a Alice Cooper de salir 2 minutos en la película, porque no le hace ningún favor a su carrera, ni musical ni cinematográfica. Sus pequeños cameos en Wayne’s World o incluso Monk, son dignos de una estatuilla en comparación.
El Bigfoot «real», que no es más que un señor grande vestido con pieles de oso, es más creíble que esta película entera.
Empecemos por el reparto
En Biigfoot hay caras conocidas de la serie B como Sherilyn Fenn, Bruce Davison o Howard Hesseman, que te suenan sólo cuando ves una foto de ellos, pero te costará hacer un ejercicio de memoria para recordar un único título; además de Bigfoot, que con suerte se te olvidará al acabar este post… si lo acabas.
Estos 3 conocidillos sé que pueden hacerlo mejor de lo que lo han hecho. Aquí parecen sacados de un mal proyecto escolar, lo que me hace pensar directamente en el director y guionistas…
En qué estaban pensando? Uno de los actores, casi el protagonista, Danny Bonaduce, llegado un momento se cae a rebolos al subir un trozo de monte. Se cae el actor, no el personaje… y como «profesional» continúa. De verdad a nadie se le ocurrió repetir esa escena para no dejarlo en ridículo? Os respondo: sí, pero no.
Se les habrá ocurrido a todos, y al actor de primero, pero pasa una cosa con las películas de ultra-bajo presupuesto, que no hay presupuesto. No hay presupuesto ni para lavandería, y a este actor se le había manchado la ropa, así que… sigamos rodando. Sigamos rodando con tan mala pata que al bajar más adelante por ese mismo sitio resbala y se vuelve a caer.
Sigamos con la historia
Bigfoot tiene pies, pero no cabeza. La película quiere que te quedes con un mensaje pro-naturaleza, defensa de los bosques, y de los animales que lo habitan, pero lo que consigue es que quieras salir a la calle con un lanzallamas y asesinar a todo aquel que haya visto esta película. Sería un final más digno que tener que recordarla más tiempo.
Un locutor de radio quiere montar un festival de rock ochentero en un campo del pueblo en el que vive (que dependiendo del plano aéreo que tomen, es un pueblo o una megaurbe), habla de Sting, y los 5000 fans que vendrán a verlo, y al final vienen Alice Cooper y 30 personas.
Para el festi, tienen que talar unos cuantos árboles porque sino la gente no tendrá sitio. Y me remito al párrafo anterior… 30 personas.
Mientras los leñadores van a lo suyo, sin venir mucho a cuento aparece Bigfoot con más pena que gloria.
Sí niños, esto es Bigfoot.
Es uno de los peores usos del CGI que he visto en años, y he visto mucha mierda, eh… Mal dimensionado, mal texturizado, mal sombreado y peor integrado en pantalla.
Es un maldito sinsentido que se dedica a pisar gente (que previamente se ha agachado para no sobresalir por encima del pie CGI del bicho) o comerles la cabeza (literalmente).
Un raccord de récord
Hasta la mitad de la película son cosas sin demasiada importancia, escenas repetidas, vasos medio llenos y lo habitual que a casi todos se nos puede colar, pero llega un momento en el que Bigfoot está en modo berserker que comienza la orgía de errores: bigfoot gira una esquina en un pueblo, pero aparece en una ciudad, coches que cambian de color, helicópteros que cambian de modelo entre planos, ropa muy muy sucia que deja de estarlo, y estoy casi seguro que hay gente que muere más de una vez.
Bueno, entonces no la veo, no?
Solo no, no la veas. Guárdala para cuando podamos hacer una reunión de colegas, lleva algo de alcohol y mucho picoteo, porque aunque sea una película mala como la peste, te puedes echar unas risas finas a costa de lo mal que está todo.
Mientras el mundo pierde la cabeza con Parásitos, de 2019, y con razón, nos dejamos a otro bichejo en el olvido… Parásito, de 2014 y secuela de 2015, un live action basado en un manga homónimo que dicen que revolucionó el mundo comiquero nipón. No sé hasta qué punto puede ser cierta esta última afirmación, pero sobre la película he decir una cosita: me ha encantado.
La Tierra es invadida por unos seres extraterrestres que se introducen en el cerebro de los humanos tomando control de sus cuerpos. Un adolescente impide que se finalice el proceso cuando uno de estos alienígenas se introduce en su mano, terminando como parásito de su cuerpo en una relación en la que ambos tienen sus personalidades intactas. Juntos, lucharán contra el resto de parásitos que devoran humanos.
De esta película, primera y segunda parte, ya hiciera D.Ego un par de reviews en 2016, pero no fue hasta este fin de semana que he podido verlas, y no me puedo contener a decir un par de cositas, aunque suscriba todas y cada una de las palabras de mi compañero en sus reviews, aquí y aquí.
Shinichi y Migi
Dirigida por Takashi Yamazaki, se trata de la adaptación al cine del manga del mismo título de Hitoshi Iwaaki. No soy yo muy fan de manga, y si me sacas de clásicos como Akira, Ghost in the shell, Patlabor o cosas de la época, estoy más perdido que un pulpo en un garaje, pero a los animes y live actions sí les suelo dar una oportunidad, porque me sirven como introducción para esas obras de las que salen. Parásito es un claro ejemplo: ahora quiero tener todos los mangas.
La historia es una ida de olla muy fina y loca, y es un soplo de aire fresco al género de ciencia ficción, que lleva muchos años estancado viviendo de las rentas y guiones de 4 clásicos y haciéndoles pequeños retoques. Los suficientes como para no recibir una demanda por plagio y les permita cubrir gastos para pagarse la siguiente película.
Afortunadamente, cada X tiempo tenemos un Neo, un elegido, que nos abrirá los ojos a la realidad que hay tras el muro de lo comercial. Films más valientes que se salen de la norma, bien sea por su historia, su puesta en escena o por un aspecto más técnico.
No creamos tampoco que Parásito es una obra original al 100% (llevamos tanto cine detrás que afirmar algo así se nos antoja casi imposible, en ninguna película), porque podemos ver elementos de La invasión de los ladrones de cuerpos (Don Siegel, 1956) y de Hidden: Lo oculto(Jack Sholder, 1987), como primeras opciones, pero saliendo de esa base, han sabido crear un universo fantástico donde no importa de dónde venga la historia, sino hacia dónde va y cómo lo hará.. Todo perfectamente mezclado con esa parsimonia que acompaña al cine nipón y ese humor tan raro que tienen.
Ah, me olvidaba de algo… el maravilloso Gore que son capaces de crear.
Retomando la sinopsis, Migi, que así se llama el parásito protagonista, falla en su intento de meterse en el cerebro de su huesped asignado Shinichi, porque éste estaba durmiendo con los auriculares puestos, y cuando intentó entrar por la nariz, despertó al huesped, así que no le quedó más remedio que entrar por donde pudiera cuanto antes, para no morir… La mano derecha de Shinichi fue la única opción.
A partir de ese momento comienza una historia de supervivencia donde el resto de parásitos quieren acabar con «esta rareza» de híbrido creado entre Shinichi y Migi. Todo ello salpicado con las típicas historietas de romance, amistad, familia y honor que tenemos en casi todo el cine japo.
El prota es un poco hostiable de la cara de sueño y pocas ganas que tiene durante toda la película, pero es un contrapunto cojonudo para la aventura que está viviendo… algo rollo Mono borracho pero con un tío soso rodeado de bichoños. Lo mejor de este prota, es su mano derecha, Migi, que está genial hecho y concebido.
El o La, o Los o Las, antagonistas de Shinichi/Migi también están guay y todos los masillas que van apareciendo a lo largo de las películas molan mucho, salvo cuando se ponen en plan filosófico a soltar una perolata de supremacía (los japos son tan creativos para unas cosas y tan típicos para otras) antes de morir.
Parásito hay que verla, tanto la primera parte como la segunda. Aunque sobre la segunda os adelanto que es un poco más lenta y densa que la primera, pero la parte buena, que también os adelanto para que no empecéis a suspirar, es que cierran la historia.
Os dejo el tráiler de Parásito Parte 1
Decir que también ha tenido un Anime, del que el compañero D.Ego hizo su review hace un tiempo, y que podéis leer aquí.
Bajocero es un thriller policíaco bastante intenso y bien elaborado, con un reparto muy bien escogido y una serie de guiños a la actualidad nacional que te pueden sacar media sonrisa. Hasta aquí todo bien, lo malo viene con la resolución de uno de los problemas.
En una fría noche cerrada de invierno, en mitad de una carretera despoblada, un furgón policial blindado es asaltado durante un traslado de presos. Alguien busca a alguien de su interior. Martín, el policía conductor del furgón, consigue atrincherarse dentro del cubículo blindado con los reclusos. Obligado a entenderse con sus enemigos naturales, Martín tratará de sobrevivir y cumplir con su deber en una larga noche de pesadilla en el que se pondrán a prueba incluso sus principios.
Bajocero tiene una trama muy simple y nada original: asalto a furgón blindado. Lo importante aquí es, como siempre, «qué hay dentro del furgón?» y «por qué lo quiero?».
La respuesta a la primera pregunta la conocemos al poco de iniciar la película, cuando el malo, sin nombre todavía, habla por el walky al interior del furgón, y les dice que «sólo quiere a un preso» y que si se lo entregan, el resto pueden irse.
No sólo la trama es simple, sino también la escenografía: interior de un furgón con sus «mini-celdas», cabina del furgón, un par de exteriores tan oscuros que podrían ser perfectamente un decorado, un par de cromas vergonzosos y un pueblo abandonado. No hace falta más, pero entiendo que esto ha sido «tan» así por temas pandémicos y demás.
El reparto está perfecto y son muy reales, excepto el prota, Javier Gutiérrez, que mide 1’64, quedándose un centímetro por debajo del requisito para ser Policía Nacional, pero al margen de esta gilipollez, está guay en el papel.
Uno de los guiños que menciono en el primer párrafo es sobre uno de los presos, que es todo un homenaje a Luis Bárcenas… «un simple contable» xD
Bajocero se sigue muy bien, es muy planita y no hay que hacer cuentas para entender las cosas. Guión y dirección se llevan de maravilla y la fotografía, salvo un par de cromas indecentes, está muy guay. Tiene, además, uno de los momentos de tensión más logrados del cine español de los últimos tiempos… pero para no entrar en spoilers sólo diré «el frenazo». Lo disfruté como un enano.
Es una película que merece la pena para pasar un rato entretenido, y aunque no soy nada fan del final (lo comento después del tráiler, con spoilers), puede servir como tema de conversación para después de verla.
Tráiler de Bajocero
La polémica de Bajocero
Ojo, la polémica que veo yo, que igual exagero… o no.
[spoiler]A ver, que al final Martín quiera ayudar a Miguel a sacarle la información al Nano por la fuerza es una cosa que está muy bien, pero cuando le revientas la mano de un escopetazo entras en territorio Rubalcaba y no mola nada, porque el mensaje que transmites al final es «sólo se gana con violencia», y en una película con tintes de realista, es un mensaje muy peligroso.
Además, queda fatal… el máximo exponente de la defensa de la ley y el sistema termina echando todo por la borda para ayudar a la persona que mató a 2 policías, prendió fuego a 2 presos e intentó matar a los demás, en resumidas cuentas, para satisfacer una vendetta personal contra un hijueputa.
Hay formas mucho más elegantes de resolver el problema sin tener que poner a un policía, con la imagen que tienen ahora mismo, a torturar a nadie. Y no me vengáis con chorradas de «empatía», porque no se trata de eso.
Y terminas pensando que, el Montesinos, que era el «poli malo» al final no eran tan malo, porque después de dado por muerto, comenzó la persecución del furgón para intentar detener a Miguel.
En fin, thriller bien, vendettas también, tomarse la justicia por la mano en una película con tintes de realidad mal.
Por cierto, este era otro de los guiños a la actualidad nacional, que mencioné antes… es un caso como el de Marta del Castillo o Las niñas de Alcácer… si no sabéis de qué hablo, buscad en Google.
Y con el final final, no me queda claro si lo expulsan del cuerpo o qué… hay miraditas de algún compañero que podrían apuntar a esto, pero no sé.[/spoiler]
Mentiría si dijera que no disfruté la Liga de la Justicia de Joss Whedon, porque muy en el fondo sigo siendo un chaval que disfruta leyendo tebeos e historietas de superhéroes; pero mentiría también si dijera que «no noté nada raro en la película».
A día de hoy todos conocemos los motivos que sacaron a Zack Snyder de la dirección de la película, y no vamos a entrar ahí, salvo para establecer un paralelismo más que evidente a lo ocurrido con otro visionario, Richard Donner, en Superman II, allá por 1977. Sí, 1977.
Resumen: Warner contrata a Donner para rodar Superman 1 y Superman II de forma simultánea, para estrenar la segunda al poco de sacar la primera. Warner entra a malas a Donner y termina largándolo del proyecto. Superman I estaba terminada y casi la II. Warner contrata a Richard Lester para finalizar la II, que decide rodar casi por completo y llenar de chistes que no vienen a cuento.
En 2004 (o 2005) Warner cede a las presiones de los fans que enviaban cartas e emails al estudio y realizan un montaje con las escenas descartadas por Lester que habían sido rodadas previamente por Donner, y con unas cuantas pruebas de cámara muy bien utilizadas, se creó el Superman II de Richard Donner que se estrenó en la edición especial en DVD que salió en 2006.
Os suena de algo?
Oh, chistes que no vienen a cuento! Como los de Whedon en la Liga de la justicia. Porque vale que Flash/Barry Allen sea el graciosete de la banda, pero Batman y Aquaman haciendo chistes, pues te ríes porque te hace gracia, pero si lo piensas, no va con el personaje.
Ese cambio de tono entre escenas de la película es lo que me rascaba un poco, pero lo dicho, como fanboy que soy, la disfruté igualmente.
Desde el estreno de La Liga de la Justicia el propio Snyder dijo que había mucho metraje que no habían utilizado y que explicaría muchas cosas. A esto se le llamó el «Snyder cut» y con el hashtag #releasesnydercut se forjó una de las campañas de fans más impresionante de la historia de la red.
Warner siempre dijo que no existía ningún Snyder Cut, pero era una verdad a medias. No había un Snyder Cut «completo» pero sí muchas escenas que fueron eliminadas para poder crear sentido a lo que Whedon quiso hacer, sin tener mucho en cuenta que robaba sentido a otras anteriores o futuras.
HBO decide darle carta blanca a Snyder, y también 70 millones de dólares, con la condición de «esto se estrena en mi canal». A estas alturas a nadie le importa este detalle, sólo queríamos ver el resultado
Eso de Whedon, me lo quitan.
Unos cuantos reshoots después… 18 de Marzo de 2021.
4h de película, incluyendo créditos. Asusta un poco enfrentarse a una película así, y lo malo de tener detrás una campaña de hype tan enorme es que te empiezan a entrar dudas… Será una mierda?
Le das al play igual, porque si puedes ver a Wonder Woman durante 4h, merecerá la pena.
Lo primero que choca es… la relación de aspecto. El propio Snyder lo explicaba en una comicon hace tiempo: no te quitamos película horizontal, sino que te la damos vertical.
HBO respeta a sus creadores
Superado el trauma y la pelea con el mando a distancia por el «y si hay forma de arreglarlo?»… No hay nada que arreglar, es así y punto.
De su deseo de estrenarla en Blanco y Negro hablaremos otro día.
Y comienza la película
No me meteré a narrar eventos como un autómata, porque para eso te miras la película y punto. Yo daré mi opinión personal, completamente subjetiva, que para eso esto es un blog y no estás leyendo la Fotogramas.
La liga de la Justicia de Zack Snyder merece mucho la pena y gracias a ella podemos ver el destrozo desajuste que había hecho Whedon en 2017. Y también podemos ver el labio real de Henry Cavill y no uno digital para borrarle el bigote.
Más seria, más madura, más oscura, y lo mejor, una pedrada en el tejado de Warner. Ahora los fans sabemos los planes que tenía Snyder para la JLA y sus personajes, las cagadas de Barry Allen con el tiempo, las pesadillas premonitorias de Batman con el futuro del planeta, y de los personajes.
Ahora quiero eso, y lo peor es que no lo voy a tener. Warner/DC seguirán creyendo que son Marvel y lo seguirán intentando rebootear todo cada 10 años, y los fans, aunque lo sigamos siendo, terminamos cansándonos del baile de caras para cada traje.
Os dejo el tráiler y continúo con un spoiler más abajo.
Tráiler de la Liga de la Justicia de Zack Snyder
Tenemos que hablar
[spoiler]La pesadilla de Bruce y la visión de Flash nos dicen a dónde quiere llegar Snyder con la JLA, y a falta de ver si lo arreglan en Flashpoint (la película de Flash que pronto veremos) hay que evaluar las diferentes posibilidades que hay… que es 1 sola: Lois Muere y Superman se encabrona.
Lois Muere? Sí, lo dice el Joker durante la pesadilla de Bruce, y Superman se encabrona, algo que ya había presenciado el propio Cyborg cuando estaba fuchicando con las cajas madre. Darkseid «consolando» a Superman, quien sostenía un cadáver entre sus brazos.
Al llegar a la pesadilla entendemos que Batman pudo sacrificarse él o salvar a Lois, y por lo que fuera, no la pudo salvar a ella. Conociendo al personaje, entiendo que intentará arreglar todo a la vez, y por X razones no podrá ser.
Superman es comprensivo, y la muerte de Lois la podría llegar a entender y superar, pero… estaba embarazada, como vimos en la mesilla de su cuarto, y esto será lo que dispare su encabronamiento hasta el punto de dejarse consolar por Darkseid, ser su heraldo en la tierra y montar un chiringuito de Apokolips.
Esta patata caliente que tiene ahora Warner en su tejado es lo que Snyder quiere que veamos, y sólo hay un proyecto que lo pueda arreglar o terminar de fastidiar: Flashpoint.
Los continuos jugueteos de Allen con la línea temporal podrían arreglar esto, o confirmarlo, pero aquí tenemos que salirnos del fenómeno fan de nuevo, y entrar en el mundo real… hasta qué punto está avanzado el rodaje de Flashpoint? habrán tenido esto en cuenta o se lo pasarán por el forro?
Recordemos, o descubramos, que el Flashpoint comiquero relata el intento de Barry Allen/Flash de volver atrás en el tiempo para salvar la vida de su madre y exculpar a su padre del asesinato. En ese arreglo, termina creando diferentes realidades alternativas.
Sabemos que en la película habrá un Batman/Michael Keaton, y un Batman/Ben Affleck, por lo que la creación de estas líneas de realidad es algo evidente que ocurrirá, pero servirán para salvar a Lois en el futuro? o simplemente veremos cómo Flash viaja a «la visión de Bruce» y ahí que quedará la historia?[/spoiler]
Prospect no pasará a la historia como una gran historia de ciencia ficción, pero si añadimos el subgénero drama, podría tener posibles de entrar en el listado. Una buena historia, muy dura, que relata las penurias que tiene que sobrellevar la curiosa pareja protagonista.
Una adolescente y su padre viajan a una luna remota en busca de riqueza. Pero hay otros ambulando por el tóxico bosque de la luna y el trabajo rápidamente se vuelve una desesperada lucha por escapar de allí.
Sinopsis de Prospect
El mundo se ha ido al pedo, y hay que buscarse las castañas por el espacio adelante. En la luna en la que se presenta nuestra historia, hay oxígeno, pero no es un ambiente amigable para los pulmones, por eso todos llevan consigo sus respiradores, filtros y demás… es como ir en el autobús que vuelve de la playa.
El caso es que en esa luna, la pareja protagonista (que no es la pareja mencionada en la sinopsis) no está sola, sino que hay pequeñas tribus (por llamarlas de alguna manera) que también están allí para buscarse las castañas realizando prospecciones en búsqueda de minerales.
La sencillez de la historia y la simplicidad de la producción, junto con la enorme calidad interpretativa de los protagonistas hacen que Prospect sea una gran opción a tener en cuenta para pasar un rato tranqui viendo una película de ciencia ficción «creíble».
Además, tiene una cosa que ya no se estila en el cine actual, y es una duración asumible: poco más de 90 minutos si recortamos créditos.
Os recomiendo encarecidamente esta película. A continuación os dejo el tráiler y después continúo con spoilers.
Tráiler de Prospect
Spoilers
[spoilers]A partir de la muerte del padre es donde comienza la película, y la pareja formada por Pascal y Thatcher es magnífica. Interpretación increíble para conseguir un resultado creíble.
No podía terminar este post sin mencionar la escena que hará que Prospect se mantenga en mi memoria durante una buena temporada…
El maldito brazo!!
No se ve nada, pero lo que se escucha y los gestos de Pedro Pascal… brutal.
La verdad es que toda la producción de sonido está brutal en la película, y acompaña fenomenal a todo lo que vemos.
[/spoiler]
Espero que os guste, y os invito a dejar un comentario aquí abajo.
Vivarium es una película 90% trasfondo 10% puesta en escena. Nos hace pensar mucho más de lo que nos ofrece visualmente, y esto no es nada malo, pero es diferente a lo que estamos acostumbrados hoy en día.
Gemma (Imogen Poots) y Tom (Jesse Eisenberg) son una joven pareja que se ha planteado la compra de su primera casa. Para ello visitan una inmobiliaria donde los recibe un extraño agente de ventas, que les acompaña a Yonder (una nueva, misteriosa y peculiar urbanización donde todas las casas son idénticas), para mostrarles una vivienda unifamiliar para ellos.
Lorcan Finnegan, director de Vivarium, sitúa a los personajes en un barrio que es como una pescadilla que se muerde la cola, dentro de una película que es como una pescadilla que se muerde la cola. Una meta-pescadilla.
La historia, contada sin spoilers sería esta: una pareja visita un barrio residencial para mudarse a vivir en él y cuando intentan abandonarlo vuelven al punto de partida.
Es una historia muy recomendable, que se antoja larga, pero se compensa con las interpretaciones que no están nada mal. Un planteamiento no-original, pero sí muy efectivo. Algo similar he visto en series clásicas como En los límites de la realidad (puede que no sea esta, pero del estilo).
Es verdad que la historia podría ser más corta, de hecho si recortamos podríamos reducirla a 30 o 40 minutos, pero esto restaría tedio y repetición que podríamos considerar necesarios para poder meternos en la piel de los personajes.
Imogen Poots está soberbia como protagonista y Jesse Eisenberg le hace una buena comparsa, pero el que se lleva la palma es Senan Jennings… el pvto crío hace que tengas ganas de cometer un infanticidio a cada plano en el que sale.
Os dejo el tráiler y continúo con spoilers, aunque sí queréis una experiencia 100% libre de spoilers, no veáis ni el tráiler. Me lo agradeceréis, porque hay mucho más por descubrir.
Tráiler de Vivarium
Spoilers ahead
Si no la has visto, no continúes leyendo, y si lo haces, pues bien, nos alegramos…
A un panal de rica miel
dos mil moscas acudieron,
que por golosas murieron
presas de patas en él.
Fábula de Samaniego
Vivarium es una película circular, empieza como termina, y termina como empieza. Dejando de lado la trama de «alienígena que monta una especie de realidad alternativa para cultivar otros alienígenas que sean cuidados por humanos hasta su madurez», que está guay, lo que tenemos es una crítica de la sociedad en la que vivimos y los anhelos que tenemos.
Finnegan pone como metáfora de un vivero (de ahí el título) una urbanización de casas y calles clónicas, que un vendedor nos pone como el novamás de las aspiraciones personales. Este vendedor, alienígena encubierto, envía a este barrio residencial a familias, como si de un gulag se tratase, a morir. Pero antes de llegar al final de sus vidas, les da un propósito: criar a otro de su especie, que cuando estos humanos-padres mueran, se irá a sustituir al vendedor original, pasando así a ser el nuevo captador de familias… y así cerrar el círculo, o iniciarlo de nuevo.
Qué quieres? Una casa con jardín, no preocuparte por la comida o la ropa el resto de tu vida. Dejar de trabajar? hecho. Calles limpias y cero ruidos? hecho. Un cielo perfecto? hecho.
Qué ocurre cuando tenemos esa perfección que anhelamos? Que nos damos cuenta que no es lo que queríamos realmente, sino lo que la sociedad nos intenta vender como aspiración personal. Y de esto va Vivarium, de lo que nos vende la sociedad y lo que realmente queremos.