“Torchwood”: del mero pasatiempo al culto freak.

Bueno, ya hace casi una semana que acabó una de las mejores temporadas de la conocida serie de ciencia ficción, que empezó como producción de la BBC inglesa y acabó, con esta temporada, siendo coproducida por ésta y la cadena estadounidense Starz.

Tras el digno período de reflexión, me siento capacitado a analizarla evitando caer en cualquier spoiler posible.

Mi relación con la serie es de un ligero amor-odio. Empecé a ver las dos primeras temporadas en el período de tiempo que pasó entre el relevo de  David Tennant por Matt Smith en las geniales nuevas temporadas de Dr. Who.

Estas temporadas empezaron como un intento de los autores de ambas series para sacar dinero y poder producir las nuevas aventuras del doctor (por si no os habéis fijado, ambas series comparten los mismos carácteres en el nombre). Como sensación personal, una vez conseguida esta financiación reservaron lo mejor para Doctor Who, dando pié a unos capítulos de Torchwood muy frenéticos, pero nada interesantes para el que aquí escribe.

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Y no deja de ser este tono tan frenético uno de los lados negativos para unos, positivos para otros, de Torchwood. Los personajes originales no terminaron nunca de cuajarme salvo los que han llegado hasta la última temporada: Jack Harkness (el excelente John Barrowman, proveniente del mundo del musical, habiendo estado nominado a un premio Laurence Olivier) y la ciclotímica Gwen Cooper (Eve Miles). Quizás el doblaje al español tampoco ayudaba al resto del reparto, de ahí la importancia del visionado en versión original.

De todas formas, las dos temporadas de Jack,Gwen,Owen e Ianto (Gareth David-Lloyd, quizás otro actor a rescatar) se dejaban ver y resultaban de lo más entretenido, una vez se le pillaba la gracia.

De todas formas, la fidelidad a la serie sería recompensada posteriormente… allá vamos:

Torchwood – Children of Earth

Y con ella todo cambió.

En 1965, 12 niños estaban juntos en un descampado, cuando se vieron rodeados por una luz muy brillante y desaparecieron, pero este hecho aislado ha tenido consecuencias. En la actualidad, un extraño fenómeno se ha apoderado de todos los niños del planeta: de repente, dejan de moverse, de hablar, de reír. Dejan de hacer todo durante unos segundos y se quedan inmóviles. Después, todos a la vez, vuelven a moverse y a hablar, anunciando a los gobiernos de todo el mundo la inminente llegada de una nueva amenaza alienígena.

En esta tercera temporada cambia el formato. “Children of Earth” cuenta una única historia a lo largo de cinco capítulos de una hora de duración. Russell T. Davies vuelve a defender su producto, y lo hace “de perlas”. Coproduce la serie y escribe primer y último capítulos tras establecer la historia general.

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El buen hacer de Rusell y de los tres actores principales: Barrowman, Miles y David-Lloyd se ve recompensado con un éxito de la crítica y el triple de audiencia de las dos primeras temporadas.

Como características a seguir de esta temporada: buenas interpretaciones, una historia muy bien hilvanada con una tensión bien llevada y un gran final.

Torchwood – Miracle Day

Y con ella llega la consagración.

Un día la gente deja de morir, caen enfermos, notan el dolor, pero nunca mueren… es el Día del Milagro.

Otra vez repetimos con el formato de una única historia, con tintes épico-mundiales de una situación que se desarrolla sobre la teoría de la conspiración ejecutivo-corporativa en base a un único punto: ¿Que nos pasaría si la gente dejara de morir?

Se suman al reparto un muy buen grupo de personajes en el que destacan el pederasta condenado a muerte que pasa a ser un símbolo del “Milagro”, interpretado por Bill Pullman (“Independence Day”, “Mientras dormías”), el agente de la CIA que interpreta Mekhi Phifer (“Urgencias”,“Lie to Me”) pero, sobre todo, la explosiva relaciones públicas sin ningún tipo de escrúpulos Jilly Kitzinger, que da vida Lauren Ambrose (“Six Feet Under”,“Psycho Beach Party”).

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Para bien o para mal, se nota el tono de serie americana, sumando unos puntos en el presupuesto (sí, amigos, aún existe gente que le da mayor peso a los medios que a la historia y los actores), añadiéndo unas buenas escenas de acción, un par de fantasmadas (lo del helicóptero es pasarse, todo hay que decirlo) y algún capítulo más parado que, a pesar de ralentizar la serie, le da consistencia a la historia. El contenido da rellenado el nuevo formato de 10 episodios, pero por los pelos.

Para mí, “Miracle Day” aún queda por debajo de la excelente “Children of Earth”, pero ha conseguido atraer a más público a la saga Torchwood, así que no dejéis de verla, porque vale la pena.

Hablaba al principio de mi relación de amor-odio con la serie. Quizás esta cuarta temporada se ha visto remarcada por Gwen Cooper y su comportamiento ciclotímico, que me ha llegado a recordar a porque odié a Peter Petrelli en las últimas temporadas de “Heroes”. Tiene que haber de todo en este mundo, y es un personaje bien hecho y necesario… pero a mí ha conseguido sacarme de mis casillas.