“Scream”, la serie de televisión (2015)

scream - poster

Aprovecho para hacer una reseña tranqui de esta serie, ahora que la emisión ha pasado el ecuador (son 10 episodios, esta semana ha salido el séptimo pero aún no lo he visto); supuestamente, en base a productos similares, la recta final estará cargada de revelaciones y respuestas, y la mayor parte de lo que nos han contado hasta ahora era mentira, o una verdad a medias… o no. En todo caso, la percepción de la serie puede cambiar según el enfoque que le den a la conclusión, así que considero interesante hacer una valoración de lo que hemos podido ver hasta ahora, una valoración que puede variar o no en cuanto tengamos todo el tapiz completo (el 1 de septiembre), y entonces haremos una segunda parte de esta reseña.

Ante todo, decir que no voy a ser muy objetivo porque soy fan de “Scream” (1996), entendida como un homenaje a las pelis slasher de los 80, con humor y metalenguaje sin caer en la parodia fácil. Así como sus continuaciones (1997 y 2000) trataron el tema de las secuelas, las sagas, las revelaciones y los cambios sobre las historias originales; y la cuarta parte (2011) llegó a tiempo para criticar/aprovecharse de la actual moda de remakes, reinicios y revisión de las pelis míticas del pasado.

En conclusión, la serie empieza bien y, aunque es corta, lo mismo hubiera estado mejor con unos seis capítulos. A ver cómo lo terminan, pero a estas alturas está todo tan abierto y hay tantos agujeros en las diferentes subtramas que puede pasar cualquier cosa. Por ejemplo, no sabemos a ciencia cierta qué paso exactamente con Brandon James ni con su hermano, ni dónde está el padre desaparecido de la protagonista (¿en el armario como el padre de Sydnet Prescott?), ni cuáles son las intenciones del misterioso chico nuevo… Pues eso, demasiadas posibilidades, pocos sospechosos tangibles, pocas desconfianzas entre los protagonistas, pocos cadáveres…