Fin de semana clásico

iBanhoe mancharía los pantalones…

… si estuviera en mi casa este fin de semana, y hubiera visto, casi seguidas, las películas que vi en compañía de trinityducati

Veamos:

  • A 23 pasos de Baker Street (1956): Phillip Hanon (Van Johnson), un escritor norteamericano ciego que vive en Londres, escucha por casualidad una conversación sobre un secuestro. Después de acudir en vano a la policía, decide encargarse personalmente de la investigación.
  • Testigo de cargo (1957): Un afable personaje, Leonard Vole, es acusado del asesinato de una rica dama, la señora French, con quien mantenía una relacion de carácter amistoso. El posible móvil del crimen es la herencia de todos los bienes de la difunta. A pesar de que las pruebas en su contra son demoledoras, el prestigioso abogado criminalista de Londres Sir Wilfrid Roberts acepta su defensa al creer en su inocencia.
  • Pero… ¿Quién mató a Harry? (1955): Un idílico rincón campestre en Vermont durante un hermoso día de otoño. Tres detonaciones. Un cadáver, el de Harry. Un viejo capitán -Edmund Gwenn-, que cree que se trata de un accidente de caza del que se siente responsable, entierra, desentierra y transporta varias veces el cadáver sobre cuya identidad se interrogan con perplejidad una solterona, un médico miope y un pintor abstracto -John Forsythe-.

Creo que con lo dicho, habré captado, al menos, la atención de una persona… no, iBanhoe? xD

En lugar de ver la bazofia habitual, que yo adoro, y estando en sequía de series, decidimos guiarnos por el criterio de trinityducati para la elección de “cosas para ver”, y sin buscar alternativas, nos decantamos por estas 3.

Empezamos con A 23 pasos de Baker Street, quizá la más floja de las 3, pero no por deficiencias interpretativas, sino por una historia menos creíble… vamos… un ciego como ese no se lo cree nadie, lo interprete quien lo interprete. Más que un ciego, es un X-Men… se desenvuelve sospechosamente bien, además de tener un súper oído y… agárrate: memoria “audio”gráfica… recuerda palabra a palabra cualquier conversación que escuche…

No obstante, al margen de estas fantasías, consigue mantenerte enganchado hasta el final con una trama bastante bien hilada y algún momento entrañable o cómico…

Cómico? el relato del asistente del ciego, siguiendo a la “sospechosa” y cada 2×3 citando la imparable lluvia… consiguió que me riera bastante.

Entrañable? la ingenuidad de la gente de la época. Quién se puede creer que una camarera ayude a alguien que no conoce en absoluto de una manera tan entregada como la camarera del “Águila” ayuda al ciego cuando intenta preparar una treta.

En fin, una película recomendable para pasar un buen rato con una entretenida y bien perpetrada historia de suspense.

Continuamos con Testigo de cargo, del para algunos grande, Billy Wilder. Sin duda la mejor de las 3 películas que vimos. El peso interpretativo de los actores es increíble, aunque histrionico en más de un momento del filme, sobre todo por parte de Marlene Dietrich, siendo demasiado teatral en su actuar. Sin embargo te olvidas rápido cuando aparece de nuevo en pantalla el gran, en tamaño y talento, Charles Laughton (de quien iBanhoe está profundamente enamorado), en un papel que si quisieron hacer más cómico no les sería posible.

Sir Charles Laughton intepreta a un abogado “mal de salud” a quien ésto le importa menos que una mierda un pepino y continúa fumando y bebiendo a espaldas de su enfermera particular, apoyado por su asistente y compañeros. La relación entre abogado y enfermera resulta muy divertida y fresca dentro de esta complicada trama de intriga, engaños, romances y traiciones… no os puedo desvelar más, porque al final de la película así nos lo ordenó una voz en off… Pero lo que sí os puedo decir es: mirad esta película, no os decepcionará.

Y terminamos con una de Hitchcock: Pero… ¿Quién mató a Harry?

Es una película difícil de explicar… empezamos a verla con la idea de “cerrar el ciclo de suspense” con una película del maestro del género… y nos encontramos con esto…¿? El maestro del suspense debería cambiar su apodo por “maestro del LSD”, porque mucho de eso se tuvo que meter para hacer una película como esta.

Resulta incomprensible la naturalidad con que se toman el asesinato y la muerte en esa pequeña comunidad de Vermont (donde descubrimos que aunque estén supuestamente en EEUU, tienen los volantes a la derecha… un fallo? vale, Vermont está en Nueva Inglaterra… pero tanto de Inglaterra tenía?), en la que juntos traman, juntos destraman, entierran y desentierran a un muerto…

Resulta una película divertidísima, pero no la metería en un ciclo de suspense, sino de “comedia extraña”, o surrealista, ese sería el término correcto para encajar esta película: Surrealista, aunque viendo ahora el póster, claramente lo indica “lo que no esperas de Hitchcock”… cierto es.

Es imprescindible verla, tanto por su humor como por una jovencita Shirley MacLaine en su segundo papel.