2019: Tras la caída de Nueva York (1983)

Sinopsis: Después de una guerra nuclear, la sociedad está dividida en 2 facciones: los malvados Euraks y la Federacion Rebelde. Un un hombre llamado Parsifal es llamado por los rebeldes, para adentrarse en Nueva York, controlada por los Euraks y salvar a la única mujer fértil que queda en la tierra.

Pintaza, eh? Pues es un peliculón que no puede faltar en cualquier colección.

Piñoun...!

Juntando lo que conocemos de la sinopsis, con el propio nombre del personaje, Parsifal… una deformación lingüística o adaptación, o alternativa al clásico “Perceval” de la leyenda artúrica, seguimos sin estar cerca de lo que esta maravillosa película representa.

Conozcamos al original Parsifal, el artúrico: Tras la muerte de su padre, la madre de Perceval le lleva a los bosques de Gales donde le cría a espaldas de las tareas propias de los hombres hasta los 15 años. Sin embargo, finalmente un grupo de caballeros atraviesa el bosque y Perceval queda impactado por su heroica apariencia. Queriendo convertirse en caballero, el muchacho viaja hasta la corte del rey Arturo, donde tras probar su valía como guerrero es investido caballero e invitado a unirse a los Caballeros de la Mesa Redonda.

Analicemos: Perceval fue criado únicamente por su madre, evitando que realizara cualquier tipo de tarea, llamémosla “masculina”, y la primera vez que ve tiarrones a caballo… se enamora y quiere unirse a ellos de un modo que linda entre lo fraterno y lo homosexual.

Parsifal, interpretado por Michael Sopkiw

Pero no nos engañemos, no… en la película que nos reúne hoy aquí, Persifal es un macho machote más macarra que ninguno, y con un atractivo sexual que sólo en la italia de los 80 se podrían imaginar que sería 36 años más tarde. Definámoslo como un mal híbrido entre Chuck Norris, Lorenzo Lamas y Mel Gibson, para ponerle una cara… a ver si sois capaces. Éste personaje está interpretado por el gran Michael Sopkiw… que conoceréis por películas como… entre otras…

Un claro plagio homenaje a Mad Max durante toda la película (incluyendo tuning de los gitanos), con tintes de espagueti western, pizcas de El Planeta de los Simios y mucha, mucha caspa. Pero lo que realmente le sobra a esta película es sentido del humor; y no porque sea una comedia, que no lo es, pero sí por los geniales momentos serie-B que tiene. Hay ciertas películas que no se pueden ver con una “mirada crítica” estricta, porque si no te convertirás en un tío amargado y sin criterio que no disfruta del cine como Dios manda; hay una serie de películas, entre las que ésta se incluye, que hay que ver sabiendo lo que vas a ver, y desde luego, no esperando grandes despliegues de medios técnicos, efectistas, humanos o interpretativos… sólo así se disfruta el Zine de verdad.

La película, dentro de lo que es, tiene algunos giros argumentales sorprendentes (de verdad) y, en el buen sentido, consigue que no sepas qué va a pasar después, es decir, para nada es una película predecible, lo que es un gran punto a su favor.

Dirigida por Sergio Martino, conocido por La Montaña del Dios Canibal (1978) o Torso, Violencia Carnal (1973), 2 ejemplos del gore cutre y plasticoso que cualquier amante del género conocerá.

Si quieres pasar un buen rato con los colegas, esta puede ser una gran opción que no os va a decepcionar.