The Void (2016) – triángulos everywhere

Cuando me hablaron de The Void (1 minuto después de haberle dado al play), me la vendieron como un “regreso al cine de terror y ciencia ficción de los 80”, y la verdad, es lo más aproximado que se puede decir de ella.

Mezcla no de géneros, sino de películas ya vistas, pero con 2 pilares fundamentales, tanto en historia como en resolución de situaciones: Hellraiser y La cosa.

Añadimos a estas unas pinceladas de Wishmaster, unos toques de Phantasm, un soplido de Alien, un pedo de Last Horizon y unas briznas de los videojuegos de Silent Hill y Resident Evil, conseguimos el 99% de The Void.

Si has visto todo lo anterior, y lo tienes bien interiorizado, nada en la película te dará una gran sorpresa, pero no veas esto como algo negativo, pues The Void es un disfrute visual y sensitivo.

Película hecha con 4 duros bien aprovechados, situada en una sola localización (un hospital) y con un reparto más bien cortito. Un héroe por accidente, unos quieroperonopuedo Sam y Dean sacados de un paletarium tejano y unos extras para aportar litros de sangría cuando haga falta. Ah! y toda la familia y amigos del director con sábanas en la cabeza y triángulos en la cara.

No puedo continuar sin entrar en spoilers, así que iré terminando esta breve reseña recomendándote personalmente que veas The Void (y si es en compañía de colegas con un poco de vino y una tabla de ibéricos mejor que mejor).