Siniestro, ten miedo, ten mucho miedo…

Sanctimony

TÍTULO ORIGINAL Sanctimony
AÑO 2000
NACIONALIDAD Alemania
DIRECTOR Uwe Boll
GUIÓN Uwe Boll
MÚSICA Uwe Spies
FOTOGRAFÍA Mathias Neumann
REPARTO Casper Van Dien, Michael Paré, Eric Roberts, Jennifer Rubin, Catherine Oxenberg, Michael Rasmussen, Tanja Reichert
SINOPSIS La policía de la ciudad de Seattle encuentra varios cadáveres: seis sin ojos… seis sin orejas… cuatro sin lengua… Éstas son las únicas pistas que está dejando un asesino en serie.

Antes de encontrar el filón de las adaptaciones de videojuegos, Uwe Boll ya había rodado casi una docena de películas entre las cuales está este thriller con asesino en serie que reúne a tres grandes estrellas del mercado direct-to-video: Eric Roberts, Casper van Dien y Michael Paré…

En una batidora metemos “Seven”, “Resurrección” y “American Psycho” (me imagino que el libro, porque la adaptación cinematográfica es del mismo año, aunque para herr doktor Boll no hay nada imposible), añadimos unas gotas de “Tesis” y “Asesinato en 8mm”, y el resultado se lo damos a comer a un mono; lo que cague se podría parecer un poco a esta joya del séptimo arte.

Empezamos con una secuencia de créditos iniciales estilo “Seven”: recortes de prensa e imágenes mezcladas acompañadas de una horrible musiquilla tecno para introducirnos en los asesinatos cometidos; en medio de la película también nos encontramos con cortinillas compuestas por breves planos de escenas ya vistas, sonidos rápidos y frases inconclusas en otro intento de establecer paralelismos con la película de David Fincher.

Además tenemos un montón de escenas inconexas, situaciones que no aportan nada a la “trama”, falta absoluta de ritmo, ausencia total de tensión, ni siquiera cuando el asesino “acecha” (o lo que sea…); evidentemente, no podían faltar un par de escenas gratuitas de sexo y/o desnudos (incluyendo una escena de violación vergonzosa). Todo marca de la casa. Hay también una historia paralela sobre el rodaje snuff movies que ni llega a ningún lado ni apenas influye en la historia central.

El director aún no había descubierto el “tiempo-bala” pero a cambio nos deleita con varias escenas rodadas a cámara lenta (sin venir a cuento), incluyendo el apoteósico tiroteo final entre el asesinso y el detective protagonista, adornado de una supuesta música épica, como si estuviéramos contemplando una obra de Sam Peckinpah o Brian de Palma xD … aunque me da la impresión de que la intención era intentar llegar a los 90 minutos de duración.

Termino con unas frases que demuestran la alta capacidad deductiva de la pareja de detectives:

– ¿Qué tenemos?
– Quince cadáveres, hombres y mujeres, todos con un rasgo facial amputado.
– ¿Los 6 primeros?
– Ojos arrancados.
– Para no ver el mal. ¿Los 6 siguientes?
– Orejas cortadas.
– Para no oír el mal. ¿Los últimos tres?
– Tres lenguas cortadas.
– ¿Por qué 6?
– No lo sé. ¿6, 6, 6? ¿El número del diablo? Quizá la aparición del Anticristo.
– Osea que habrán otros tres antes de que se rompa la pauta.
– A menos que nos equivoquemos.
– Es lo de siempre, lo cogeremos o dejará de matar, siempre lo hacen. Es un acuerdo tácito entre los criminales más duros y los polis, nada dura para siempre, ni siquiera el crimen.