La noche antes (1988), una resaca del copón

Winston Connelly despierta en plena noche en un callejón sin tener ni idea de dónde está, cómo ha llegado allí y por qué viste un esmoquin destrozado. La noche anterior fue al baile de graduación y va a tener que ir descubriendo qué pasó con su cartera, con las llaves del coche, dónde está su cita y por qué alguien llamado Tito quiere matarlo al amanecer.

La noche antes es una típica comedia ochentera de/para adolescentes, quizás no tan conocida como otras pero igual de divertida y entretenida a pesar de su sencillo argumento.

¿Qué pasó anoche?

Protagoniza un casi debutante Keanu Reeves, interpretando a un estudiante torpe y poco popular al que la jefa de las animadoras, Tara Mitchell, interpretada por Lori Loughlin, ha invitado a ir al baile de graduación. Una sencilla cita que se tuerce gradualmente por un pequeño despiste y que Winston irá recordando poco a poco a través de flashacks y pistas mientras desanda el camino que lo llevó al callejón en el que despierta al principio de la historia.

A pesar de salir delicuentes varios, tráfico de drogas, bandas callejeras, prostitución, elementos criminales y tráfico de mujeres, entre otras cosas, la película es muy blanca, sin resultar sórdida o desagradable al afrontar esos temas desde una perspectiva muy ligera.

En fin, una comedia blanda que resulta un eficaz entretenimiento para llenar de tranqui algo menos de hora y media.

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