«Demonios de Tasmania» (2013) – La caza ha comenzado

TÍTULO ORIGINAL:
Tasmanian Devils
NACIONALIDAD:
Canadá
AÑO:
2013
DURACIÓN:
97 min.
DIRECTOR:
Zach Lipovsky
GUIÓN:
Brook Durham
MÚSICA:
Jeff Tymoschuk
FOTOGRAFÍA:
Norm Li
REPARTO:
Danica McKellar, Kenneth Mitchell, Mike Dopud, Roger R. Cross, Terry Chen, Rekha Sharma, Apolo Ohno, Joseph Allan Sutherland, Scott McNeil, Julia Sarah Stone

Sinopsis de «Demonios de Tasmania»

Un grupo de aventureros se cuela en un remoto parque nacional de Tasmania, con la intención de subir al Pico del Diablo para lanzarse en paracaídas, con la mala suerte de que despiertan a unas ancestrales criaturas diabólicas que empiezan a perseguirlos.

Posesión infernal en Australia

El demonio de Tasmania es, además de un dibujo animado, un marsupial carroñero de enorme cabeza y cuello, lo cual hace que sea el mamífero con la mordedura más poderosa en relación a su masa corporal, lo que le convierte en un tiburón blanco… con patas… (sic.)

Así se presenta al animal que da título a la película durante una visita turística. Si la historia hubiera seguido por esa línea podría haber terminado siendo algo bueno decente medianamente entretenido, pero la cosa se complica innecesariamente con invocaciones rituales, criaturas místicas y otras tonterías.

Los protagonistas se cuelan en una zona de acceso restringido dentro de un parque nacional en la isla de Tasmania para saltar en paracaídas desde una colina de 900 metros llamada el Pico del Diablo. El primero en saltar, después de unos momentos de cague (parece ser que era su primera vez), sufre un percance con el paracaídas, que se abre tarde, y tiene la tremenda puntería de caer por un agujero en el suelo (del tamaño justo) y ensartarse en una estalagmita situada en el centro de un círculo ritual que con su sangre, según se da a entender, invoca a unas criaturas ancestrales, una especie de Demonios de Tasmania infernales, que protegen la región de los invasores por el sencillo método de eliminarlos a todos.

En fin, típica producción televisiva de SyFy: monstruos, efectos especiales de bajo coste, y guión y actuaciones de presupuesto bajo cero. De algún título de esta productora se podría llegar a decir: «Bueno, no está mal dentro de lo que cabe». Éste no es uno de ellos. Actuaciones lamentables, ritmo inexistente, situaciones incoherentes, ausencia de diálogos ingeniosos, y un final con homenaje a E.T. incluido.

El trailer mola y te ahorra gastar 80 y pico minutos de tu vida.

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