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La muerte de Stalin (2018) – gracias camarada

Cartel de la película La muerte de Stalin

La muerte de Stalin es una comedia muy negra sobre los 2 días previos al funeral del líder de la URSS. Dos días llenos de hostias como panes y peleas por el trono.

Las peleas, manipulaciones y tejemanejes de los líderes del partido comunista para hacerse con el poder son tan divertidos que parece una comedia, pero como dijo un buen amigo mío: La muerte de Stalin es, probablemente, lo más parecido a la realidad de lo que realmente debió ocurrir.

La noche del 2 de marzo de 1953 murió un hombre. Ese hombre es Josef Stalin, dictador, tirano, carnicero y Secretario General de la URSS. Y si juegas tus cartas bien, el puesto ahora puede ser tuyo.

El secretario general está muerto.

+Llamemos a un médico.

Pero hemos hecho fusilar a todos los buenos.

+Traigamos a uno malo.

Pero, y si se entera el camarada?

+Si lo salva no será tan mal médico, y si muere no se enterará.

La película está llena de momentazos como el diálogo de aquí arriba. Diálogos que parecen sacados de un híbrido entre Tarantino con los Hermanos Cohen. Momentazos que aumentan su gracia por un reparto exquisitamente seleccionado: Michael Palin como Vyacheslav Molotov (el del cóctel), Steve Buscemi como Nikita Krushev, Jeffrey Tambor como Georgy Malenkov y Simon Rossell Beal como Lavrenti Beria…

Los diálogos entre estos 4 protagonistas son el centro de la película: sus peleas, maquinaciones, cambios de chaqueta… todo esto provoca escenas de lo más desternillantes, todas presentadas con una seriedad que te rompe los esquemas y te hace más gracia de la cuenta.

Pero, hay mucho pis!

La muerte de Stalin es una película muy inteligente y arriesgada (de hecho ha sido censurada en Rusia y diversos países ex-soviéticos), y es muy probable que la cabeza del director, Armando Iannucci, tenga puesto un precio de rebajas colgando de una oreja.

En resumidas cuentas, humor negro cojonudo con un reparto espectacular, histriónico pero no sobreactuado. La muerte de Stalin es una película muy recomendable.

Vivarium (2019) – yo no soy tu madre

Cartel de la película Vivarium

Vivarium es una película 90% trasfondo 10% puesta en escena. Nos hace pensar mucho más de lo que nos ofrece visualmente, y esto no es nada malo, pero es diferente a lo que estamos acostumbrados hoy en día.

Gemma (Imogen Poots) y Tom (Jesse Eisenberg) son una joven pareja que se ha planteado la compra de su primera casa. Para ello visitan una inmobiliaria donde los recibe un extraño agente de ventas, que les acompaña a Yonder (una nueva, misteriosa y peculiar urbanización donde todas las casas son idénticas), para mostrarles una vivienda unifamiliar para ellos.

Fotograma de la película Vivarium

Lorcan Finnegan, director de Vivarium, sitúa a los personajes en un barrio que es como una pescadilla que se muerde la cola, dentro de una película que es como una pescadilla que se muerde la cola. Una meta-pescadilla.

La historia, contada sin spoilers sería esta: una pareja visita un barrio residencial para mudarse a vivir en él y cuando intentan abandonarlo vuelven al punto de partida.

Es una historia muy recomendable, que se antoja larga, pero se compensa con las interpretaciones que no están nada mal. Un planteamiento no-original, pero sí muy efectivo. Algo similar he visto en series clásicas como En los límites de la realidad (puede que no sea esta, pero del estilo).

Es verdad que la historia podría ser más corta, de hecho si recortamos podríamos reducirla a 30 o 40 minutos, pero esto restaría tedio y repetición que podríamos considerar necesarios para poder meternos en la piel de los personajes.

Imogen Poots está soberbia como protagonista y Jesse Eisenberg le hace una buena comparsa, pero el que se lleva la palma es Senan Jennings… el pvto crío hace que tengas ganas de cometer un infanticidio a cada plano en el que sale.

Os dejo el tráiler y continúo con spoilers, aunque sí queréis una experiencia 100% libre de spoilers, no veáis ni el tráiler. Me lo agradeceréis, porque hay mucho más por descubrir.

Tráiler de Vivarium

Spoilers ahead

Si no la has visto, no continúes leyendo, y si lo haces, pues bien, nos alegramos…

A un panal de rica miel

dos mil moscas acudieron,

que por golosas murieron

presas de patas en él.

Fábula de Samaniego

Vivarium es una película circular, empieza como termina, y termina como empieza. Dejando de lado la trama de «alienígena que monta una especie de realidad alternativa para cultivar otros alienígenas que sean cuidados por humanos hasta su madurez», que está guay, lo que tenemos es una crítica de la sociedad en la que vivimos y los anhelos que tenemos.

Finnegan pone como metáfora de un vivero (de ahí el título) una urbanización de casas y calles clónicas, que un vendedor nos pone como el novamás de las aspiraciones personales. Este vendedor, alienígena encubierto, envía a este barrio residencial a familias, como si de un gulag se tratase, a morir. Pero antes de llegar al final de sus vidas, les da un propósito: criar a otro de su especie, que cuando estos humanos-padres mueran, se irá a sustituir al vendedor original, pasando así a ser el nuevo captador de familias… y así cerrar el círculo, o iniciarlo de nuevo.

Qué quieres? Una casa con jardín, no preocuparte por la comida o la ropa el resto de tu vida. Dejar de trabajar? hecho. Calles limpias y cero ruidos? hecho. Un cielo perfecto? hecho.

Qué ocurre cuando tenemos esa perfección que anhelamos? Que nos damos cuenta que no es lo que queríamos realmente, sino lo que la sociedad nos intenta vender como aspiración personal. Y de esto va Vivarium, de lo que nos vende la sociedad y lo que realmente queremos.

Fotograma de la película Vivarium