Mas allá de la muerte (2009), una historia con trampa

Sinopsis

Tras una acalorada discusión con su novio, Anna tiene un accidente de tráfico. Cuando recupera el conocimiento se encuentra con Eliot Deacon, el director de la funeraria, que la está preparando para su funeral, pero ¿está realmente muerta? No puede sentir dolor, pero sí hablar y moverse…

Un breve comentario

Si queréis leer una crítica de Mas allá de la muerte, podéis ver la que hizo Roy Smith hace unos añitos. Yo voy a aprovechar que he visto la peli en épocas recientes para cumplir con mi cuota autoimpuesta de dos entradas a la semana y añadir un par de cosas porque tampoco tengo mucho que discrepar a lo ya dicho por él.

En principio, Mas allá de la muerte juega con la intriga de saber si el personaje de Christina Ricci está muerto o no, pero para mí las pistas al respecto son demasiado evidentes en un sentido casi desde el principio, con lo que el misterio para mí es saber por qué el perosnaje de Liam Neeson hace lo que hace y cómo lo hace…

De todas formas, aunque por lo general disfruto con este tipo de películas, con giros de guión y sorpresas sorprendentes, en este caso me ha costado horrores no hacer fast forward hasta los últimos 10-20 minutos y despejar de golpe todas las incógnitas. Y no precisamente porque no pudiese aguantar la emoción, intriga, dolor de barriga de saber lo que estaba pasando, sino porque me ha parecido todo frío, aburrido y muy mal contado.

Y no voy a decir nada de la subtrama del niño, que me parece vergonzoso y ridículo.

Buenos actores desaprovechados

Como aspecto positivo tengo que remarcar la labor del trío protagonista. Liam Neeson, aunque parece que va con el piloto automático, consigue una maravillosa interpretación entre siniestra, tranqui e inquietante. Christina Ricci borda el personaje de novia neurótica que se ve envuelta en una situación inesperada y agobiante (y luce tetas en el 90% de sus apariciones, que es algo que seguro que alguien lo valora en su justa medida). Y Justin Long, bueno, hay que reconocer que no es fácil hacer tanto el ridículo o provocar las ganas de partirle la cara prácticamente cada vez que aparece en pantalla.

En fin, no es una peli que recomendaría especialmente, salvo si eres fan de Liam Neeson o de las tetas de Christina Ricci.