Joker (2019) – brutal

Hace mucho que no escribo, quizá algo más de un año… No lo voy a comprobar porque me deprimiría bastante. El caso es que entre unas cosas u otras, no encontraba o el tiempo o el ánimo para hacerlo. Pero aquí estamos, espero que con más periodicidad que en 2019.

Ayer vi Joker. Tuve que verla en dos tandas, porque empecé a verla muy tarde la primera vez y la primera mitad no es el colmo de la acción y el dinamismo. Sinceramente, la segunda mitad tampoco lo es, pero las sensaciones al verla van in crescendo y la atracción por la cinta también.

Olvídate de Batman, olvídate de DC, olvídate hasta del Joker que conoces y por favor, olvídate de Jared Leto. Esto no es cine de superhéroes, ni de un personaje de cómics (aunque lo sea). Esto es un thriller de terror, esto es lo más hitchcockiano que se ha hecho en décadas. Es la historia del nacimiento de un psicópata, sin más.

A nivel técnico, de dirección y fotográfico, es impresionante, y a nivel interpretativo es brutal: Joaquin Phoenix está sensacional y encarna un pre-Joker de libro de psiquiatría clínica.

Y no tengo más que decir, Joker es algo todavía muy fresco como para meternos en detalles y spoilers, pero desde luego por ahora no puedo hacer más que recomendar encarecidamente que veáis esta película, pero insisto: dejad atrás todo lo que sabéis, o creéis saber sobre el personaje.

Esto último iba por los listillos que creen saber todo, cuando deberían saber que hay mil y una historias sobre la creación de todos y cada uno de los personajes de cómic, siempre para adaptarse a las necesidades del guionista.