«Jack Brooks: Monster Slayer» (2007); confirmando el gran momento del sub-género

Post rescatado de Cine de serie B o inferior, publicado originalmente el 18/12/2008

Sinopsis: Tras presenciar el brutal asesinato de su familia, Jack Brooks lucha continuamente para controlar una furia interminable. Ha pasado a trabajar como fontanero local y ahora tiene una nueva novia, Eve. Una noche, mientras está arreglando las cañerías del profesor Crowley’s, ambos despiertan a un anciano demonio y una fuerza maligna se apoderará del profesor (un Robert Englund convertido, una vez más, en icono del terror). Sólo entonces, Jack se dará cuenta del uso que puede tener su rabia…

Sub-género que no es otro que el de la «dark comedy«( cf.Glosario), que en los últimos tiempos(3-4 últimos años) nos lleva deparado grandes momentos, y a la vez ha hecho acrecentar el desprecio hacia los filmes de terror serio. La mayoría de estos últimos llevan un buen tiempo construyéndose sobre una sucesión de clichés. Un argumento tan original como un chiste de Lepe- casa de horrores abandonada, psicópata que se escapa el dia que cumplen 20 años de su masacre o una noche de Halloween sangrienta, por citar los más tipificados- que incluye estereotipados personajes planos como sellos, tales como el guaperas líder, la rubia maciza casquivana, el gordito gracioso, el pseudo camello siempre fumado, la aparente mosquita muerta, etc,etc y que se comportan del modo más ilógico posible, como si prefiriesen ser los primeros en morir.

Por suerte ha habido directores jóvenes con arrestos que han seguido el dicho de» no fijarse en lo que hacen los demás, sino en lo que no hacen», y aunando humor, casquería, ingeniosos diálogos y descaro desde su humilde e irreverente prisma han creado dignas piezas de «dark comedy» de facturación reciente. Títulos como «Feast», «Severance», «Black Sheep», «Dead and Breakfast», el remake de «2001 Maniacs», y sin duda la última en acoger bajo mi ala, «J.Brooks:Monster Slayer».

Partiendo ya de un nombre ciertamente cómico, que induce a pensar en un Van Helsing moderno o incluso Hércules con nómina, el filme por contra nos narra la formación de todo un carácter como el joven Jack, que a sus veintitantos hace apaños de fontanería y acude al instituto nocturno, así como al psicólogo. Hasta aquí todo normal si no fuera porque de niño presenció la muerte de su familia a manos de monstruos surgidos del bosque, y consecuencia de ello es una persona muy poco empática, con accesos de ira, por no haber podido hacer otra cosa que correr.

Este planteamiento ya hace que nos encariñemos con él y el film en sí: esta idea tan «de comic»( Batman, Daredevil por citar dos), de niño que se siente culpable de la tragedia de su familia, y lleva una doble vida, encuadrada en un contexto tan realista como la vida de un joven cuasi «white trash», pero a la vez ridículo por la asunción de monstruos en su sociolecto, me parece genial e inédita.

El film a su vez da oportunidad a los personajes de desarrollarse, en especial a su protagonista, quien a diferencia de los espectadores tarda en conocer su verdadera vocación de exterminador de monstruos. Otra medida ésta que considero del todo sensata; tomarse tiempo en construir un personaje de ficción con aire de «comienzo de franquicia» que esperamos si se da, no acabe desvirtuada como tantas veces anteriormente.

Con todo un mal reparto puede arruinar un guión genial. No es éste el caso: los jóvenes intérpretes se desenvuelven con sobrada naturalidad, y por fortuna uno de los pocos actores veteranos es Robert Englund, últimamente encariñado con «dark comedies»( «2001 Maniacs», «Zombie Strippers»), quién pasa a ser el involuntario némesis del atormentado Jack.

No podían faltar no obstante las alusiones a otros filmes; es obvia que gran parte de las bazas de cualquier comedia siempre han sido la parodia y la impersonalización. En el caso que nos ocupa resulta palmaria la intertextualidad con dos títulos. Los abotagados posesos enemigos, así como el «everyday man» devenido héroe y salvador son evidentes patrones de la saga «Evil Dead» creada por Sam Raimi. Por otro lado, ancianos convertidos en engendros devora-perros por puro azar dirigen nuestras neuronas a «Braindead» de Peter Jackson.
Y por si no bastará tenemos infinidad de sutiles detalles de mi gusto, como el héroe que también encarna el papel de villano disfrazado e irreconocible- me vino inmediatamente a la mente Viggo Mortensen en «Prison»- o un romance que se ve 100% creíble y cotidiano, sin caer en lo dulcificado y zalamero.

Estas últimas disquisiciones no hacen sino potenciar la impronta de tan «honesto» film, como a mí me gusta denominar, y volverme ya casi «psycho fan» del equipo detrás de este ejemplo de talento y solvencia.

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