El caso Farewell (2018) – espías a medio gas

Cartel de El caso Farewell

Llevo una temporada viendo series y cine de espías, y últimamente todo tiene un componente sovietófilo. No iba a ser menos con El caso Farewell, recomendada por mi buen amigo Fernando, quien me dijo textualmente que la encontró «francamente llevadera», y eso hoy en día es mucho. Para quien no lo sepa, la película está basada en hechos reales. Esta historia fue determinante para propiciar la caída del Comunismo.

Imagen de la película El caso Farewell

Moscú, años 80, Guerra Fría. Defraudado por el régimen comunista, el coronel del KGB Serguei Grigoriev se propone derrocarlo. Se pone en contacto con el ingeniero francés Pierre Froment, al que proporciona información altamente confidencial que no tarda en llegar al propio Mitterrand, quien, a su vez, alerta al presidente Reagan sobre la existencia de una gigantesca red de espionaje gracias a la cual los soviéticos conocen hasta el más mínimo detalle de las investigaciones científicas, industriales y militares de los países occidentales. Pierre Froment se verá entonces implicado en un gravísimo asunto de espionaje que, además de sobrepasar su capacidad, pone en peligro su vida y la de toda su familia.

El caso Farewell intenta recuperar ese cine de espías ambientado en la guerra fría que tanto me gusta, y aunque sea una película que se cocina a fuego demasiado lento, he de reconocer que no me ha defraudado en absoluto. La historia cojea en varios aspectos, pero te olvidas rápidamente gracias a la dirección, puesta en escena y al reparto… Emir Kusturica y Guillaume Canet están soberbios en sus respectivos papeles.

La película tiene más carga política que de thriller de espionaje y es más humana y realista de lo que muchos querrán ver. No tenemos fantasmadas de James Bond o Jason Bourne, no tenemos elaboradísimas tramas que se van a traste con un giro final de guion. Tenemos una historia simple, que se va gestando poco a poco a medida que avanza la película hasta llegar a la última media hora, en la que el ritmo aumenta (poco) antes del clímax.

Si te gusta el cine de espías tranqui, sin mayores pretensiones que entretener, y con personajes humanos, El caso Farewell es una opción muy recomendable.

Como curiosidad, el actor que hace de Ronald Reagan es un conocido actor de acción de los 80, Fred Ward, que jamás olvidaré gracias a la película Remo: Desarmado y peligroso (1985).

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