Doce hombres sin piedad (1957)

 

 Sinopsis: Doce hombres, un jurado, un acusado…. Esta cinta nos hace partícipes de una deliberación sobre un juicio de asesinato,  donde veremos como todo no es lo que parece….

 

Esta obra dirigida por Sidney Lumet es una película donde nos encontramos ante un buen puñado de actores encabezados por un actor Henry Fonda al cual el espectador recordará sin duda por trabajos como “Jezabel”, “Las uvas de la ira”, “El hombre equivocado”, “La batalla de las Ardenas”, “El estrangulador de Boston” o “En el estanque dorado” -que fue su última película-.  

 

Henry Fonda en un momento de la película

 Acompañando al protagonista principal tenemos secundarios como Lee J. Cob o Jack Warden siempre efectivos en sus roles. Asimismo esta película aprovecha la deliberación del jurado -la película se desarrolla en un escenario, la sala donde se haya todo el jurado a solas sopesando el veredicto final- para mostrarnos las diferentes personalidades de estos hombres.

El director Sidney Lumet debutaba con este título en el cine y no pudo hacerlo de una forma mejor. La película tuvo gran éxito tanto entre el público como entre la crítica. El director posteriormente ampliaria su filmografía con títulos  como “Sérpico”, “Asesinato en el Orient Express”, “Tarde de perros”, “Network, un mundo implacable”, “A la mañana siguiente”, o “Negocios de familia” entre otras. 

 

El director, Sidney Lumet

La película podríamos dividirla en varias partes como son la introducción -donde nos presentan el caso- la propia deliberación del jurado -donde habrá giros constantes y se nos mostrará que nada es lo que parece, y donde saldrán a relucir las diferentes personalidades de cada miembro del mismo-, y el final -donde llegan al veredicto-.  Importantísimos los roles y actuaciones de cada uno de que representan a los jurados para hacernos ver la transmutación de los mismos y el caso que se presenta.

Personalmente me quedo con una escena donde los miembros del jurado deliberan sobre el arma homicida y en la cual el propio Henry Fonda desbarata lo que parecía imposible para el resto. A lo largo de la cinta veremos como todas las teorías caen en saco roto gracias a la sagacidad de un hombre corriente, simplemente por el hecho de pararse a pensar en todos los indicios que se han mostrado a lo largo del proceso.

Un poderoso canto a la reflexión, haciéndonos partícipes de la volubilidad de una sociedad siempre predispuesta a etiquetar situaciones sin tener fundamentos para ello.

Una película digna de ser vista en una tarde de cine de calidad. Como siempre os dejo con una secuencia de esta gran película. Disfrutad!!!.