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Summer Camp (2015) – menuda basura

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Summer Camp es una basura, pero no de esas que son unas risas, no, esta es de sufrir con lo mala que es. El patrocinio de Jaume Balagueró ni siquiera añade calidad al cartel.

Poco más tras el salto.

En Summer Camp tenemos a 4 monitores de campamento, yankis, en un campamento (en España), original, ¿verdad? Pero dónde creéis que estará este campamento? EXACTO! En el puto medio de la nada.

Partimos de clichés, pero no sólo partimos, sino que es la base de toda la película. Ojo, no sólo tenemos clichés de campamento, con todo lo que ello conlleva, sino que añadimos una trama de infectados de ira.

Quizá esto último es lo que aporte algo de interés, pero sólo sobre el papel, porque a la hora de ejecutar esta idea lo hacemos de una manera muy torpe e inefectiva.

¿Cómo se puede fastidiar tanto una buena idea?

Cuando hablamos de zombies o infectados hay unas bases que tenemos que mantener, por no decir respetar. Si quieres que corran, haz que corran, si quieres que sean lentos hazlos lentos, pero no varíes a tu antojo. Y hacer que hablen, razonen y manejen objetos? No intentes innovar tanto, chaval… Pero, espera… contagias y descontagias a la gente a tu antojo? De qué leches vas? No quieras innovar tanto y tan cutremente.

Si quieres hacer esto cúrrate una especie de vacuna, aunque sea homeopática o con pedos de oveja, da igual, pero crea algo que permita que los infectados (que no zombies, nunca han muerto) recuperen su estado normal.

Como tantas otras películas, una buena idea, mal ejecutada.

Si tan sólo hubieran seguido machacando clichés, habría sido una película olvidable, pero quisieron innovar, y la cagaron estrepitosa y estrafalariamente.

Nunca había visto morir a una criatura viva.

Los diálogos también son dignos de estudio. Y alguna de las situaciones…

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Como la pobre monitora es yanki, no sabe el número de emergencias de casi todo el puñetero mundo, sólo el de su país.

Nada, que Summer Camp no hay por dónde cogerla. Demasiados momentos demasiado ridículos para hablar bien de esta película. Lo único con lo que me he reído, pero no para bien, es la escena del taladro en el talón del chaval, girando y girando… sin estar ni enchufado ni con nadie apretando el gatillo.

Nada, no pierdas tu tiempo.

Filmax presenta…

Si una película empieza así, huye.