Cyclone, al filo de la muerte (1987), motos y tetas

En el garaje de su casa, Rick Davenport, un prestigioso ingeniero que trabaja para el gobierno, ha diseñado y fabricado el prototipo de una supermoto, el Cyclone: turbo propulsada, invisible al radar, casi indestructible, equipada con armamento de última generación y con una fuente de alimentación infinita. Siniestros intereses andan detrás del vehículo y del secreto de su ilimitada energía.

El director de Cyclone, Fred Olen Ray, es responsable de varias joyas que ya hemos comentado por aquí, y de muchas otras que, sin duda, comentaremos en el futuro, porque este es el tipo de maravillas con el que alimentamos nuestro espíritu, aunque de vez en cuando agarremos la pipa, la gorra de pensar y las gafas de ver de cerca para comentar cosas más serias, a pesar de que con ello nos lluevan palos por todas partes.

La historia no empieza mal, tal que así…

…aunque no puede mantener ese ritmo.

Aviso de spoilers a lo loco.

Después de una larga presentación de los personajes y su situación, Rick es asesinado y su novia, Teri, tiene que proteger su descubrimiento de aquellos que quieren apoderarse de él. Tenemos una ridícula (y larga) persecución; ridícula no solo por las características de la moto, que también. A continuación hay engaños, traiciones y Teri es capturada.

Antes y después

Un personaje puntual, la encargada de la investigación federal sobre el Cyclone, se transforma porquesí en Rambo y, de forma conveniente, localiza el almacen donde tienen retenida a Teri y la libera de manera bastante aleatoria. Gracias a todo esto descubrimos de forma definitiva que los malos de esta película deben ser los más inútiles de toda la historia de la maldad universal.

O sea, después de amenazarla, secuestrarla, intimidarla, interrogarla, torturarla… ¿a nadie se le ha ocurrido cachearla?

De nuevo otra persecución ridícula y larga… y, “eh, que se acaba el tiempo, rápido, usa todo el armamento de la moto contra los pillos y fin”.

Convenientemente, aparece el agente de policía que iba a investigar el asesinato de Rick y que apenas tuvo dos líneas de diálogo antes de que los federales le quitasen el caso, y Teri ya tiene un robusto hombro donde llorar y consolarse por la muerte de su amado novio.

Bonita carrocería

Los escasos 90 minutos se pasan volando porque estás todo el rato pendiente de que empiece a pasar algo, y justo cuando parece que empieza a pasar, se termina. Recomendable para ver con ánimos de echarse unas risas, pero muy altas, y nada que eleve demasiado las expectativas.

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