Cole cole que te como (Tsui Hark, 1980) – te cagas, lorito!

(Di yu wu men / We’re Going to Eat You)

Sinopsis: Persiguiendo a un ladrón, un policía llega a un pequeño poblado donde es atacado por un grupo de habitantes armados con machetes y con la cara tapada por máscaras de cuero, descubriendo con horror que se ha topado con una comunidad de caníbales.

Detrás de esta tan apasionante sinopsis se esconde un peliculón al que le faltan pocos géneros por tocar… Kung-Fu, Slapstick, Canibalismo, Slasher, Drama, Comedia y Romance… Llega a aparecer una simple batería de 9V y podríamos decir que también es de Ciencia Ficción. Un híbrido entre Holocausto Canibal y una peli clásica de kung-fu.

Corría el año 1980 en la colonia británica por excelencia, Hong Kong, cuando el productor Ng See Yuen (La Serpiente a la Sombra del Aguila, Snake in the Eagle´s Shadow, 1978) encomendó a un joven director de la nueva ola de talentos cinematográficos, Tsui Hark, el rodaje de una película del subgénero gongfu pian cómica, con objeto de mantener a su productora, Seasonal Films, en la cresta de la ola del cine de acción en general y del cine marcial en particular. 

Al iconoclasta Hark no se le ocurrió mejor forma de responder a la demanda del Ng que rodando una curiosa mainstream que rompía los moldes de los cánones impuestos por la industria cinematográfica de Hong Kong. La comedia cantonesa clásica se entremezclaba con el terror espeluznante -con no pocos visos de gore-, sazonada con abundantes peleas sangrienteas de Kung Fu, coreografiadas por Corey Yuen Kwai (So Close, 2002). 

vía HG

El Gore proveniente de Japón es bastante común, y desde hace bastantes décadas, pero no así ocurre con el chino, bastante escaso, por no decir casi-nulo. Y es por eso que esta película es tan especial; y más teniendo en cuenta que es de 1980.

No esperemos ver, tampoco, ninguna obra maestra del cine asiático, si no todo lo contrario… eso sí, llena de grandes momentos que jamás dejaré escapar de mi retina.

Rosa de Vietnam“: una mujer con un leve problema de gigantismo, que ansía el amor varonil, y de la que todos escapan. Su momento álgido, intentando seducir a la fuerza a un ladrón, llega cuando el ladrón se intenta zafar de sus artes diciéndole “tengo sífilis…!”, a lo que ella, sin detenerse responde… “yo también…!” :’D

Los malos“: al margen del pueblo canibal, los ejecutores de las víctimas que luego se comen los demás son unos hombres ataviados con unas máscaras leatherface que me recuerdan a algún episodio de Doraemon o El ninja Hattori.

Le final“: ni las peores películas de Alvaro Vitali contemplan un final de estas características, ridículo a más no poder y recordando a un mal episodio de Benny Hill, con los buenos escapando en patines de los malos mientras tiran petardos… Un final como este se carga lo poquito que había conseguido la película.

El resultado final es una película entretenidilla, ideal para ver en compañía de colegas, y donde los diálogos no son lo importante, si no las ridículas escenas que verás durante los minutos que dura, los fallos de racor bastante contínuos (sin llegar al extremo de “Manos: The hands of fate“), y las interpretaciones del variopinto helenco de actores…

No deja de ser una película “de chinos” (como diría mi padre), al más puro estilo de las clásicas de Jackie Chan, clónicas unas de otras, pero con notables diferencias, claro está.

Añadamos que esta perlita del cine está dirigida por el inefable Tsui Hark, quien años más adelante dirigió a Jean Claude Van-Damme en Double Team y En el ojo del huracán, que no nos engañemos, son de lo peorcito que ha tenido el belga de oro.

Por suerte para el cine y para su currículum, el director Tsui Hark también es autor de grandes películas de las que poco malo se puede decir, “Érase una vez en China”, que fueron bastante bien recibidas en taquilla y no obtuvieron mala crítica. Ésta última llegó a tener una pequeña franquicia que llegó a las 6 películas; 4 de ellas dirigidas por Hark. Incluso tuvo una serie de TV, del mismo director.

Consiguió crear su propia productora, para producir películas de sus amigos, como John Woo (The Killer, 1989) o Tony Ching (Una historia china de fantasmas, 1987). Por suerte, o no, sus películas como productor superan con creces a sus películas como director.

Desde hoy, bautizo a Tsui Hark como “el Uwe Boll chino“.

pd.- una película que empieza con “Filmax presenta” nunca anuncia nada bueno…