Batman: Gotham a luz de gas (2018) – steampunk Wayne

Cartel de Batman: Gotham a luz de gas

Me molan los tebeos, me mola Batman y todos los superhéroes en líneas generales, independientemente de la casa a la que pertenezcan; si la historia es buena, es buena, pero reconozco que las que más me suelen a traer son las historias alternativas, los Elseworlds de DC, los Amalgam, los crossovers y en general, las historias que se apartan de la línea narrativa habitual del personaje del que hablen.

Uno de los primeros cómics que leí del estilo fue Batman: Terror Sagrado, una distopía gothamesca muy interesante (en Zonanegativa podéis leer más sobre el cómic). A partir de ahí fueron cayendo otras joyitas no menos interesantes como Superman Kal o mi querido Marvel vs DC.

Con Gotham a luz de gas estamos ante -la película de- un cómic cojonudo, ambientado en el Siglo XIX (19 para los de la LOGSE), que podemos hiper-resumir para los menos metidos en el mundillo como Batman vs Jack el Destripador. Y si os preguntáis qué leches hace Batman/Wayne en el Siglo XIX, pues no lo hagáis. Está ahí y punto.

Gotham a luz de gas está guionizado por Brian Augustyn y dibujado por Mignola. Ambos nombres deberían ser suficientes como para saber que, al menos el cómic, no es moco de pavo. La adaptación del guión a la pantalla queda en manos de James Krieg, quien respeta muy mucho la historia escrita, salvo las libertades tomadas en los últimos actos del cómic, que no me parecen mal.

Poco más de una hora de película, pero con una historia muy completa e interesante, que nos recuerda por momentos a From Hell, del enorme Alan Moore, sobre todo por algunas escenas “policiales”.

Algo malo tiene, y es la animación o mejor dicho, el dibujo. No termina de encajar que en una historia de este nivel, el dibujo se quede tan atrás. Creo que deberían haber metido mejores dibujantes para respetar el trabajo de Mignola en el cómic, pero habiendo superado un par de episodios de Dragon Ball Super, uno ya no se asusta por nada.

En resumidas cuentas, Batman: Gotham a luz de gas mola mucho. Y mola más si, como yo, te gustan las “historias alternativas” de los personajes conocidos.