Un poco de….cine japonés (I)

 

Orígenes: El cine en Japón llegó a finales del siglo XIX y sus primeras proyecciones –aunque a Jal le parezca extraño y absurdo xD- eran películas donde se desarrollaba y se nos mostraba actos cotidianos –como los bailes de geishas, escenas de calles….-. Este primigenio cine en Japón engloba sobre todo el teatro Kabuki –teatro clásico japonés- y su forma de rodar evidentemente es muy básica con gran profusión de planos generales o fijos en donde se nos muestra a los actores. En este cine –debido a la influencia del Kabuki donde es una figura también primordial- cobraba especial importancia el narrador -o benshi- de la historia como conductor de la misma mientras el espectador contemplaba la película. Entre los más reputados narradores de su época tendríamos a Hoteiken Uneda o Koyo Kemada –quien posteriormente fundaríala Asociación de Películas Japonesas-.

Una época de cambios: Así ocurrirá en las primeras décadas de vida de cine en el imperio del sol naciente hasta que empiecen a llegar a sus costas películas extranjeras, en las cuales la forma de rodar es distinta, dejando su impronta en el cine nipón. Esto que puede parecer algo nimio, supone toda una revolución. En esta época cabe destacar que nos encontramos con productoras como Yokota Shokai, cuyo creador Einosuke Yokota construirá su estudio en Kyoto. Otras productoras que aparecerían con el tiempo serían Shochiku, Toa, Kikkatsu…..

Debido a la influencia de las cintas extranjeras el realizador nipón Kaeriyama Norimasa como gran destacado de este primer gran cambio del cine nipón, empezará a contratar actrices para los papeles femeninos de sus películas –hasta este momento los papeles femeninos al igual que en el Kabuki, eran interpretados por hombres-. Pero éste no será la única transformación que sufrirá el cine. Ante el visionado por parte de los cineastas de las películas extranjeras –principalmente estadounidenses-  se empiezan a utilizar distintos planos en las cintas combinándolos en contraposición al plano fijo que como dijimos anteriormente caracterizaba las primeras décadas de rodaje. Debido a esta modernización del cine en sus técnicas y formas de rodaje entrará en una fase de  “occidentalización” que ya cubrirá todos sus campos.

En la década de los 20, el cine japonés se encuentra en un momento álgido, aunque de entrada parezca algo totalmente absurdo, en 1923 ocurrirá algo que acelerará el proceso de occidentalización; el detonante será el gran terremoto de ese año que sacude las islas niponas. Como consecuencia de esto, los estudios cinematográficos autóctonos quedan destruidos con lo cual se paraliza de forma totalmente drástica la producción nacional y ello conlleva a que mientras se rehacen los estudios y se vuelva a poner en marcha la producción nipona, para cubrir ese “vacío” el número de importaciones de cintas extranjeras se multiplica.

Kenji Mizoguchi, gran director nipón

Es en esta época cuando nos encontramos a realizadores como el gran Kenji Mizoguchi que será uno de los primeros en rodar películas sin utilizar la figura del narrador, en semejanza al cine occidental, a un principiante Tomu Uchida que rodaría títulos como Kanimanji engi (1924) o Ikeru Nengyo (1929), sin olvidarnos por supuesto que  también será por esta época cuando nos encontremos a otro de los grandes del cine nipón: Yasujiro Ozu, que había estudiado las técnicas de filmación y desarrollo y rodaría sus primeros trabajos La espada de la penitencia (1927), y Sueños de juventud (1928). Contemporáneos de estos dos cineastas también cabe destacar a Teinosuke Kinugasaresponsable de realizar un cine semejante al cine francés con títulos como Una página loca (1926) o Carreteras cruzadas (1928),  siendo éste un cine vanguardista y que obtuvo una gran repercusión a nivel europeo donde incluso Kinugasa se trasladaría y contactaría con Sergei Eisenstein y Vsévolod Pudovkin, los grandes maestros del cine ruso .

Tomu Uchida

Los años 30: La llegada en esta década del cine del sonoro supondría la desaparición del benshi o narrador. La primera cinta sonora de producción nipona sería La mujer del vecino y la mía (1931). Los cineastas que en esta época dirigieron películas sonoras fueron Heinoshuke Gosho, Teinosuke Kinugasa, Yasujiro Ozu, o Kenji Mizoguchi. En esta década también verá la luz como consecuencia de la fusión de cuatro de las productoras niponas la celebérrima productora Toho en el año 1936. Esta productora se convertiría en la más importante e incluso llegaría durante las décadas siguientes a exportar numerosos títulos a Estados Unidos e incluso llegaría a abrir varios cines en varias de las principales ciudades estadounidenses con el fin de distribuir y hacer llegar sus películas al público estadounidense. Aparte dela Toho, nos encontraremos a dos productoras que se especializarán en cine histórico como serán Nikkatsu y Shochiku.  Durante esta época nos encontraremos que la producción nipona se centra en tres temáticas principales como son los jidaigeki que son películas feudales, los gendaigeki que son películas de carácter melodramática y los shomingeki cuyas influencias son la vida familiar y del individuo. Todo esto derivará posteriormente en la aparición de nuevos subgéneros lo cual va a suponer una mayor diversificación y variedad del cine nipón, algo que será extremadamente importante a partir de la década de los 50.

Yasujiro Ozu, uno de los grandes

En estos años cabe destacar el cine de gente como el realizador Sadao Yamanaka cuyos trabajos como Humanidad y globos de papel (1937) apostaba por un cine más imbuido por el realismo y sus temáticas enfocadas al cine más social y de clases humildes –como harían décadas después cineastas como Ken Loach-, Otros trabajos destacables en este período serían El disfraz de Yukinojo (1936) del antes mencionado Teinosuke Kinugasa en el que sorprendía por la utilización de un montaje ágil debido sobretodo a la utilización de planos breves y en el punto totalmente opuesto el realizador Hiroshi Shimizu con grandes influencias extranjeras en su forma de rodar como ocurre en su cinta Señor Gracias (1936) en la que usaba amplias tomas de una duración prolongada y amplios movimientos desde la cámara con grandes recorridos.

La llegada del más grande: La entrada del país del sol naciente en la Segunda Guerra Mundial conllevó –al igual que había pasado en la URSS o en otros países- un estrecho cerco a las películas creadas en esa época y al fin que las motivaba. La censura se implanta con toda su crudeza vigilando el cine japonés, ahogando sus libertades y con una extrema presión a la temática de los guiones que verán la luz. Por supuesto, en ésta época habrá un considerable aumento del sentimiento de nación como tal enfocado a la participación de Japón en la Segunda Guerra Mundial. Dentro de esta naturaleza nacionalista promovida para imbuir al pueblo nipón en su grandeza y en el famoso “todo por el Emperador” aparece dando sus primeros pasos el cineasta más mediático y reconocido a nivel mundial proveniente de este pais; Akira Kurosawa que iniciaría su filmografía con cintas de corte claramente nacional como La leyenda del gran Judo (1943) o La más bella (1944).

Akira Kurosawa, el más grande de Japón

Tras la guerra y con la derrota de Japón los aliados se hicieron con el control de las películas y se llegó a prohibir la producción de las películas de época lo cual afectó a muchas de las principales figuras de la industria. Debido a esta prohibición durante un par de años la producción fue escasa por no decir paupérrima. Próximamente la segunda parte….

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