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Top Secret y la eterna polémica sobre el doblaje

Con motivo de la polémica sobre el doblaje, un fan y amigo de Zinemaníacos, me ha enviado esta reflexión argumentada por videos de su canal de YouTube; MrJorgemartinez74. Muchas gracias. (AVISO: Muchos más vídeos en los comentarios)

– Dígame…¿el perro de San Roque tiene rabo?
– Sé de buena tinta que Ramón Ramírez se lo ha cortado.

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Con motivo de la polémica sobre el doblaje, un fan y amigo de Zinemaníacos, me ha enviado esta reflexión argumentada por videos de su canal de YouTube; MrJorgemartinez74. Muchas gracias. (AVISO: Muchos más vídeos en los comentarios)

-Dígame…¿el perro de San Roque tiene rabo?
-Sé de buena tinta que Ramón Ramírez se lo ha cortado.

Seguro que muchos de vosotros, sobre todo los que ya tenéis una edad, recordáis muchos gags y frases de Top Secret (1984). Una película que ha quedado en la memoria de los amantes del cine absurdo de los hermanos Zucker y Jim Abrahams, los creadores de todo lo que en España termine en…como puedas.

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Hace poco he tenido la oportunidad de volver a ver la película en versión original subtitulada, y me ha venido de perlas para volver a reflexionar sobre el viejo debate de doblaje sí o doblaje no. Y he llegado a la conclusión de que es imposible afrontar dicho debate sin tocar otro que se obvia con demasiada facilidad: el respeto a la obra del autor.

Antes de entrar en el ejemplo concreto de Top Secret, recordemos los argumentos que esgrimen los defensores del doblaje, que a partir de ahora voy a llamar “ventriloquía”, porque ya soy incapaz de tomarme en serio ese “arte” de origen dudoso.

1. “Hay chistes y juegos de palabras que son intraducibles”
2. “Muchas veces las voces de los ventrílocuos mejoran la del actor”
3. “Si leo los subtítulos no veo lo que está ocurriendo en pantalla”
…y se suele rematar diciendo que en España somos los mejores del mundo en lo que a ventriloquía se refiere. Al menos somos los mejores en algo…¿o quizás no?

Top Secret es un magnífico ejemplo de falta de respeto al autor hasta el punto de cambiar frases sencillamente “porque sí”. En la primera escena de este vídeo vemos como Nick Rivers hace un chiste ligeramente picante que es cambiado por otro en teoría menos ofensivo. De bromear sobre la edad de una chica se pasa a hacer la gracia sobre la infidelidad de un hombre. Se ve que no hay problema en ser infiel. Y esto es sólo un ejemplo.

LAS CONTRASEÑAS

El diálogo con el que comienza este artículo también está en este vídeo. El personaje interpretado por Omar Shariff utiliza una contraseña para comunicarse con su compañero de la resistencia. Cómo se pasa de “¿Hay algún jugador profesional de baloncesto blanco que sea bueno?” al puñetero perro de San Roque, es señal de que el que escribe el doblaje tiene unas pelotas que no le caben en los calzoncillos. Y después lo redondea en la siguiente contraseña trocando un chiste sobre el lesbianismo en el tenis (no vaya a ser que el espectador español no lo entienda, sólo voy a decir una cosa…NAVRATILOVA) por nada menos que un trozo de un poema de Rafael de León, poeta de la generación del 27. Lo dicho, que no le caben, vamos.

La frase sobre Montgomery Ward es la única que se podría acoger al primer argumento de defensa de la ventriloquía. El problema es que se cambia por un chiste de almorranas. Viva el ingenio…

Cacahuetes marca Jimmy Carter, Don Gato, la casa de la pradera, la impotencia senil en los escorpiones…¿de verdad aun tienes ganas de defender un doblaje que te hizo gracia cuando eras un niño?

La paella, la judiada, la “guindilla picanta”, la zambomba…en fin. Es complicado ser más cutre en tan poco tiempo. Ahora voy a hacer una parada para recordarte que del mismo modo que has podido leer los subtítulos de estos dos vídeos sin marearte ni perderte nada, puedes hacer lo mismo con cualquier película. De modo que vamos a mandar el tercer argumento pro-ventrílocuos al carajo. Los portugueses lo llevan haciendo toda la vida y no por ello son una raza superior. En cualquier caso los tontos somos nosotros.

En el siguiente vídeo se encuentran varios clásicos de Top Secret. ¿Recordáis a Café Olé?

Hay que ser gañán para cambiar los nombres y no darse cuenta de que te cargas bromas referentes a ellos. Dèjá Vu dice “¿no nos hemos visto antes?” y en la versión española pasa a ser Tour Eiffel…ay Dios. Y no quiero pasar por alto el momento “soy un pedazo humorista” al querer cambiar “Nadie puede ver al Antorcha” por “tendrán que esperar a las próximas olimpiadas” y “parece un buen tipo” por “parece algo tontito”. Bigote Arrocet lo hubiera hecho muuuucho mejor.

Y en qué cabeza cabe cambiar “Parece una película mala” y mirar al espectador por “sé que es una historia algo frívola” ¿qué sentido tiene mirar hacia la cámara, entonces?

Si has visto este tercer vídeo entero, ahora estarás diciendo que usar el nombre de Julito Iglesias en vez de Mel Tormé sí tiene sentido porque aquí no conocemos al cantante y músico americano tanto como en Estados Unidos. Pues menos mal que en Juzgado de Guardia, serie estrenada en España poco después, no se les dio por hacer que el juez Harry no suspirara por su ídolo “Julito Iglesias” en lugar de la estrella del jazz.

Como ves, no habíamos visto Top Secret. Sólo vimos una parte. Ya no me hace gracia la versión española. Sólo escucho un sonido horriblemente pobre de unos señores encerrados en un estudio hablándole a un micrófono frasecillas ridículas de un cómico frustrado.

En definitiva, sé que igual aún te ríes con algunas líneas “ventrilocuadas”, pero deberías pensar una cosa: EL AUTOR HA ESCRITO OTRAS. Y punto. ¿Le dirías a Bob Dylan que dejara a alguno de Il Divo cantar sus canciones porque su voz no es tan buena? Imagínate que estás hablando con un amigo de toda la vida y este decide que a partir de ahora va sólo a mover los labios y utilizar una aplicación de su anticuado iphone del año pasado que tiene voces más atractivas. ¿No te resultaría raro? De hecho…¿no te parecería un completo imbécil?

Pues con esto nos cargamos el segundo argumento ventrilocuil.

Salvador Vidal (el ventrílocuo de Nick Rivers) no es Val Kilmer. No sólo eso, tampoco es Travolta ni Ed Harris ni George Clooney ni Richard Gere. Todos ventrilocuados por él utilizando el mismo tono para cada uno de ellos, cuando lo único que estos actores tienen en común es que tienen pene. Que se sepa.

P.D.
Artículo de interés:
http://cultura.elpais.com/cultura/2013/04/15/television/1366022226_595754.html

Y ahora decide… ¿Versión original o doblaje?