Pacific Rim, ¿deriva a la deriva?

pacific-rim-101

TÍTULO ORIGINAL  Pacific Rim
AÑO  2013
NACIONALIDAD  USA
DIRECTOR  Guillermo del Toro
GUIÓN  Travis Beacham
MÚSICA  Ramin Djawadi
FOTOGRAFÍA  Guillermo Navarro
REPARTO  Charlie Hunnam, Idris Elba, Rinko Kikuchi, Charlie Day, Diego Klattenhoff, Burn Gorman, Max Martini, Robert Kazinsky, Clifton Collins Jr., Ron Perlman, Brad William Henke, Larry Joe Campbell, Mana Ashida, Santiago Segura, Joe Pingue
SINOPSIS  Cuando legiones de monstruosas criaturas, denominadas Kaiju, comienzan a salir del mar, se inicia una guerra que acabará con millones de vidas y que consumirá los recursos de la humanidad durante interminables años. Para combatir a los Kaiju gigantes diseñan un tipo especial de arma: enormes robots, llamados Jaegers, que son controlados simultáneamente por dos pilotos cuyas mentes están bloqueadas en un puente neural. Pero incluso los Jaegers proporcionan poca defensa ante los incansables Kaiju. A punto de la derrota, las fuerzas que defienden a la humanidad no tienen otra elección que recurrir a dos insólitos héroes: un ex piloto acabado (Charlie Hunnam) y un aprendiz que todavía no se ha puesto a prueba (Rinko Kikuchi). Ambos se unen para traer a un legendario pero al parecer obsoleto Jaeger del pasado. Juntos, son la última esperanza de la humanidad frente al Apocalipsis que se avecina.

No sé bien como enfocar mi crítica sobre este filme, es muy reciente y no me gustaría “spoilear” nada. Tenía ganas de verla, me recordaba a una película de mi infancia, Robot Jox (1989) y aunque no tenía grandes expectativas en ella, tenía la esperanza de que me sorprendiera y no ha sido así.

Una de las principales premisas de la trama (lo que me hace pensar en primera instancia “uhm, esto puede molar”, se usa como un trapo, la Deriva, pero no quiero liaros así que me intentaré explicar brevemente sin contar detalles. Todos sabéis que la peli va de unos pedazo de bichos, primo hermanos de Godzilla, con muy mala leche que atacan todo, la humanidad se une y crea unos robots gigantes para partirles la cara a los mencionados bichos. La maravilla de la ingeniería lo “tripulan” dos hombres, con la mente conectada, lo que le llaman “deriva”.

Bien, pues juzguen ustedes mismos una vez vista, pero esta premisa tan profunda, con tantas posibilidades es usada pésimamente a lo largo de la película. Una conexión tan importante, algo tan increíble entre dos personas podría ser el centro de todo, podrían haberle dado una profundidad tal que por un momento te olvidaras de mega-robots y monstruos, conectando en cambio con las personas creando así, una “deriva” con el espectador y de por sí con el film.

Parece ser que su director Del Toro pretendía crear una colorida historia de aventuras seria, con una “sensación muy espaciosa y luminosa”, en contraste con el “cine de verano cínico super-super-oscuro melancólico”. Dicen que el director se centró en “grandes y bonitos, visuales sofisticados” y la acción que satisfaga a un público adulto, y ha manifestado que su “esperanza real” es la introducción de los géneros kaiju y mecha a una generación de niños.

Pues oye… lo que se dice colorido, colorido y efectos bonitos… no hay, a ver efectos chulos, brillantes en contraste con la oscuridad de la noche y el océano sí, pero tal y como lo dice parece que quisiera crear el mundo de Avatar y ni por asomo (por suerte, ya que no pegaría ni con cola).

No puedo decir que te quedes con mal cuerpo una vez vista, es entretenida, bastante dinámica y me ha gustado como tratan el tema de los bichos, bueno, no la historia que se inventan para explicar su origen, si no la manera que tienen de “contarlo” ya que en todo momento tú sabes lo mismo que los protagonistas y te vas enterando de cosas nuevas a la misma vez.

Las actuaciones no están mal, no creo que sobresalga nadie en especial, aunque creo que Idris Elba está demasiado “cerrado”. El papel del Mariscal lo iba a interpretar en un principio Tom Cruise, que a mi parecer no impondría tanto como Elba, pero le daría más matices al personaje, más creíble.

Ya se rumorea sobre una secuela (¡cómo no!) y en caso de que salga algún día seguramente me la veré, por entretenerme, aunque no podré evitar recordar lo que pudo ser y no fue.