“Gun porn”, soslayo hacia viejos tiempos

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Portada de Marked for Death

Post rescatado de Cine de serie B o inferior, publicado originalmente el 23/12/2008

Vivimos una época en que resulta difícil evocar más de un héroe y medio del cine de acción. Parece hiciera ya tres siglos de esa época dorada de finales de los 80 y principios de los 90, cuando el pastel se repartía entre Arnie, Sly, Van Damme, Dolph Lundgren y Steven Seagal. “Predator”, “Rambo III”, “Death Warrant”, “Showdown in Little Tokyo”, “Marked for Death”…Visionados que con gusto serían parte de mi día anular si fuese Bill Murray en “Atrapado en el tiempo”. 15 años después (ni siquiera), sólo Stallone consigue participar en algo que no sea STV*.

Pero esto no es lo triste. Lo triste es que no hayan llegado sus sustitutos ni de modo natural ni de modo conveniente. De lo visto en el cine en esos últimos 15 años… ¿recordáis algún duelo inolvidable? ¿algún “one-liner“* caústico? ¿alguna escena OTT*?Seguro no en demasía…Quiero dejar ya este tono deconstructivo y derrotista, para centrarme en el eje de este artículo, que no es otro que el tímido acercamiento de los grandes estudios -con todo muy puntual- a los filmes de acción que perduran en nuestra memoria. Es el “gun porn”, como lo definen los críticos más dados a etiquetar. Mayormente filmes en los que un protagonista masculino, generalmente de modo accidental, retoma su pasado de “one-man army” y consigue salir airoso, gracias a su dominio de cientos de armas de fuego diferentes. En realidad el término tiene un doble origen: tanto la profusión de armas, como que el espectador “alivia” su ansia viendo gráficamente lo que más le gusta(en este caso armas de fuego).

El 2007 nos otorgó dos brillantes títulos de este ¿estilo? que en realidad poco dista de las “macho movies“*. Viriles protagonistas, multinuméricos “body counts”*, situaciones inverosímiles, sarcasmo, “one-liners”*…todo esto coincide.

El primero-cronológicamente- de estos títulos es “Shooter”, de Antoine Fuqua, y protagonizado por Mark Wahlberg. Un realizador de habituales “thrillers” policíacos que se adscribe a la acción más purista. Mark Wahlberg por su parte da en el clavo con su papel de Bob Lee Swagger( el nombre no podía ser más chulesco, cumpliendo aquello del “nomen, omen” latino), un ermitaño marine que vuelve para una misión como favor. No tardará en ser traicionado, víctima de un “set-up” que lo convierte en fugitivo. Geniales “one-liners”(¿”Buscas venganza”?-. “¿Bromeas?¡Se cargaron a mi perro”!-.),gloriosos tiroteos, con resolutivos planos y ángulos en el desarrollo de la acción, y un final sorprendente e imaginativo entre otras muchas prestaciones de este título.

El segundo film es si cabe aún mejor. Tal vez sea mi sesgo que prefiere involuntariamente la vis cómica en cualquier acercamiento, pero “Shoot’em up”, de Michael Davies, y su acertado trío de intérpretes, ofrecieron algo novedoso y con visos de posteridad en otoño del 2007. Un peculiar tipo solitario( Clive Owen), se convierte por azar en protector de un bebe buscado por una banda de criminales liderada por un sardónico Paul Giamatti . Contando con una prostituta como canguro (Monica Bellucci), llegará a desentrañar los motivos de la persecución, no sin acabar a tiros con docenas de sicarios. Este argumento no se aleja del de muchos “westerns”, pero esto es parte de un encuadre tan reverente como personal a la vez. Ese comentado aspecto de “western”, del “loner” lacónico y seco que, por infortunio, debe recurrir indefectiblemente a su experiencia como pistolero para sobrevivir, se ve matizado por una personalidad excéntrica, que se ve fuera de sí ante los malos modales de terceros principalmente. A su vez, el villano no es un tipo que infunde miedo y respeto, sino un cuarentón corriente y dicharachero, que parece más un empleado de banco que un líder criminal. Toda esta patente comicidad corre en pos de la congruencia con la docena(literal) de tiroteos de la película. Tiroteos que buscan premeditadamnete la innovación-y no adelanto más- y rebasar los límites de lo predecible. En palabras de su director: -“Quería rodar el sueño húmedo de John Woo”-.

Ya como colofón a este artículo, me llena de nuevo el pesar al ver como estos títulos se han quedado como ejemplos de “gun porn” que sólo pasajeramente solventan nuestra sed de “macho movies” a la vieja usanza. Creo con humildad la pauta está bien definida: son el carisma, magnetismo y recursos del héroe lo que trasciende principalmente y en lo que se debe invertir, y no de modo absoluto en efectos especiales, explosiones y cacharros de 5ª tecnología.