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Cruel Jaws (1995), 90 minutos que no volverán

Cruel Jaws - poster
TÍTULO ORIGINAL:
Fauci Crudeli
NACIONALIDAD:
Italia
AÑO:
1995
DURACIÓN:
93 min.
DIRECTOR:
Bruno Mattei
GUIÓN:
Robert Feen, Bruno Mattei, Linda Morrison (Novela: Peter Benchley)
MÚSICA:
Michael Morahan
FOTOGRAFÍA:
Luigi Ciccarese, Ben Jackson
REPARTO:
David Luther, Scott Silveria, Kirsten Urso, George Barnes Jr., Richard Dew, Sky Palma, Norma J. Nesheim, Gregg Hood, Carter Collins

Sinopsis de Cruel Jaws

Un tiburón tigre (o tiburón blanco, según la escena de la película), criado por la Marina como una máquina de matar, está haciendo estragos en el pueblo turístico de Hampton Bay. Mientras tanto, la mafia local que se dedica a las inversiones en bienes raíces, envía a sus matones para que la situación no pueda ser controlada por las autoridades, y los residentes se vean forzados a abandonar sus casas. Dag, el dueño del acuario Sea World, junto con sus delfines, vienen al rescate para salvar a Hampton Bay.

¿Es un atún? ¿Es una avutarda? ¡Es un mojón así de gordo!

Cruel Jaws es una subproducción italiana, que en 1995 seguía intentando exprimir el limón del Tiburón (1975) de Spielberg de la peor forma posible. En Estados Unidos incluso llegó a estrenarse como Jaws 5 (sí, por ahí se la hincaron pero a base de bien).

Empezando a ver esta aberración, la primera impresión es que no se han roto mucho los cuernos con la historia. Una repetición más de los elementos básicos de la novela de Peter Benchley: ciudad costera, inicio de la temporada de turistas con regata incluida, sheriff responsable, empresario codicioso, alcalde pusilánime que no quiere cerrar la playa… Además hay un par de subtramas postizas para que no se note demasiado el copipasteo: un rollo de especulación urbanística (con mafiosos y todo) para convertir un ruinoso parque acuático en un complejo hotelero de lujo, y un triángulo de amor/odio de lo más peculiar (el hijo del dueño del parque acuático está enrollado con la hija el empresario codicioso, pero el hijo mayor de éste sobreprotege a su hermanita -a base de guantazos- y además le busca las cosquillas al hijo del otro…). También hay un pequeño toque a lo Flipper/Liberad a Willy o similar: la hija pequeña del dueño del parque acuático está en silla de ruedas y nada con los delfines… y las focas del parque trollean al empresario especulador, tirándolo a la piscina en cuanto tienen ocasión.

Lo más sangrante del asunto no son las víctimas del tiburón, que encima son pocas y apenas se ven. Llega un momento, a partir de los primeros veinte minutos, en que las escenas empiezan a sonarte a vistas, algún diálogo ya lo has escuchado («Necesitamos un helicóptero más grande»), incluso la música te parece conocida. Es que no sólo copian Tiburón, directamente le roban escenas sueltas. Lo peor llega en los últimos cuarenta minutos, que son un montaje horrible, caótico y sin sentido de secuencias completas de El Último Tiburón (1981) y Deep Blood (1989). Y ya no sólo se limita a robar compases de la banda sonora de Tiburón, sino que hay fragmentos perfectamente reconocibles de Star Wars, Superman, y probablemente alguno más.

Me olvidaba del tema del experimento genético militar, que mira por donde, se anticipaba a Deep Blue Sea, pero como da la impresión de que al «guionista» se le ocurrió en el último momento, apenas se menciona un par de veces como de pasada… Y, por otro lado, ya no tengo ganas de seguir. Sin duda, una de las peores películas que he visto nunca.

Trailer de Cruel Jaws

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