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Templario [2011]: Cuida a tus personajes principales.

Corre el año 1215. El rey Juan I de Inglaterra (Paul Giamatti) se ha visto obligado a firmar la Carta Magna. Furioso, recluta un despiadado ejército de mercenarios que empieza a arrasar el país para restaurar la monarquía absoluta. Tan solo un grupo de caballeros reunidos por el barón Albany (Brian Cox) y atrincherados en el castillo de Rochester se interpone entre él y la victoria.

Junto a ellos, Marshall (James Purefoy), un caballero templario atormentado por la culpa ante las atrocidades que cometió durante las cruzadas, y unos mercenarios entre los que se encuentran Beckett (Jason Flemyng) y el joven Guy (Aneurin Barnard).

En medio de la batalla, Marshall deberá lidiar además con sus florecientes sentimientos hacia Isabel (Kate Mara), la hermosa señora del castillo y esposa de Reginald de Cornhill (Derek Jacobi).


La película se deja ver. Una película de espadas en el sitio de un castillo no debería de ser muy dificil de realizar si te curras unas buenas escenas de hostias (con H), que las tiene.

Sangre, desmembramientos y planos rápidos (de estos que están tan de moda hoy en día) se repiten una y otra vez en unas escenas de acción que, a pesar de no llegar a todo lo que deberían, son lo que ha conseguido captar mi atención para no llegar a dormirme viendo este estreno…

Para mí el único problema grave son los dos personajes principales: Marshall e Isabel, que son unos auténticos petardos supersosos que no consiguen aderezar la historia como se supone que tendrían que hacer, siendo los estereotipados secundarios los que más chicha tienen. Si la película se centrara en el escudero o en el barón, ganaría. Cada vez que llega una escena en la que no intervenga ningún otro personaje, supongo que el espectador tendrá las mismas ganas que yo de pasarlas…

¿Os acordais de Aragorn y Arwen en «El Señor de los Anillos»? Pues no habéis visto nada: el triste matrimonio de Isabel y Reginald tiene un contenido tan vacuo como si fuera escrito por miembros de «Al Salir de Clase», y todo comportamiento de este personaje femenino responde a una sinrazón extrema causada por el enamorarse, aún no sabemos porqué, de un auténtico freak medieval como el templario Marshall.

Digno de mención el desquiciado rey Juan, ese sí me ha gustado.

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