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Platillos volantes (2003) – algunas pelis es mejor no verlas una segunda vez

platillos volantes cartel

TÍTULO ORIGINAL Platillos volantes
AÑO 2003 NACIONALIDAD España
DIRECTOR Óscar Aibar
GUIÓN Óscar Aibar & Jorge Guerricaechevarría
REPARTO Ángel de Andrés López, Jordi Vilches, Macarena Gómez, José Luis Adserías, Leo Bassi, Enrique Villén , Pere Ponce, Ángels Poch, Berta Ojea, Juan Margallo, Xavier Serrat, Craig Hill
SINOPSIS En 1972, son hallados en la vía del tren de Tarrasa los cadáveres decapitados de dos obreros textiles así como una nota de despedida: «Los extraterrestres nos llaman, pertenecemos al infinito». Poco después aparecen otras cartas póstumas totalmente sobrecogedoras dirigidas a la ONU y a los investigadores del fenómeno OVNI en toda España. En ellas, los dos suicidas hablan de la increíble mutación que han sufrido sus cuerpos, lo que les ha preparado para un viaje definitivo a Júpiter, donde creen que se encuentra la base alienígena más cercana.

Cuando vi Platillos volantes, allá por su fecha de estreno, hace más de una década, me dejó muy buen sabor de boca: comedia nacional tranqui con platillos volantes de fondo y mucha locura en primer plano. La semana pasada la he vuelto a ver, y el buen sabor de boca que me había quedado se fue convirtiendo en una pasta seca, rancia y con un extraño sabor a ojete.

Continúo tras el salto, poco y con spoilers.

Platillos volantes no es mala, simplemente no ha envejecido nada bien, y eso que no llega aún a la mayoría de edad. La historia es más bien cutre, los actores están muy sobreactuados, llegando a teatreros, el transcurso de la película es errático entre acción y relax, y bastante drama de fondo.

El final, que es el mismo que el principio, no ayuda a mejorar el buqué. Se pasa inexplicablemente rápido de la acción, de la búsqueda de alienígenas, al ‘tenemos que suicidarnos en la vía del tren’.

Pero claro, si se hubiera quedado ahí, a lo mejor se podría tildar de drama a secas basado en hechos reales, pero no… tuvieron que añadir la escena pre-créditos sacada de un mal sueño de Disney. No me hizo ni puñetera gracia ver a todo cristo vestiditos de astronautas raros, de colegueo, de charla y de baile, en esa especie de luna de Júpiter… Una caca.

Bueno, una cosa sí mejoró el segundo visionado: el momento Ultimátum a la tierra me pareció genial, mucho mejor que la primera vez que la vi. La forma en que entremezclan la historia con la peli, en la mente del fulano, está bastante guay hecho.

Si nunca la has visto, a lo mejor te la he chafado. Lo siento. Pero si ya la has visto, y la recordabas con buen sabor de boca, no la vuelvas a ver… mantenlo así.

Yo me quedo con estos otros platillos volantes, me gustan más y me defraudan menos. Creo que me quedaría con cualquier película de sci-fi clásico antes que con Platillos volantes.

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