Zinemaníacos

En la boca del miedo (1994) – y todo se fue al pedo

Hace muy poquito reseñamos Dagon: La secta del mar (2001), y algo más atrás El color que cayó del cielo (2019), llegando a la conclusión que eran 2 grandes adaptaciones de la obra de Lovecraft. Hoy nos toca revisar una algo más antigua: En la boca del miedo (1994), dirigida por John Carpenter, pero más que una adaptación, estamos ante una rendición, un homenaje al escritor, su obra y su mitología.

El éxito de Sutter Cane, un famoso escritor de novelas de terror, no tiene parangón. Pero, inesperadamente, poco antes de entregar a su editor su última novela, desaparece sin dejar rastro. Al mismo tiempo, algunos de sus fans se están volviendo inexplicablemente violentos. Para encontrar a Cane, el editor contrata al detective John, que está convencido de que todo es un montaje publicitario para promocionar el próximo libro del novelista. Estará en lo cierto?

La crítica se comió con patatas a John Carpenter, sin razón alguna. Quizás aprovechando las horas bajas que se supone sufría en ese momento, lo que deja a la crítica como una panda de abusones.

Decimos que sin razón porque esas horas bajas que sufría Carpenter no son patentes en esta cinta, que es cojonuda, y quizá su última gran película (amén de algunos aspectos de Fantasmas de Marte). Nosotros la reivindicamos no sólo como una gran obra de por sí, sino como una genial adaptación de Lovecraft.

Pero hablemos un poco de En la boca del miedo

Decíamos arriba que más que una adaptación tenemos aquí un homenaje a Lovecraft, pues la película se inspira en la mitología creada por el escritor estadounidense. Sin ir más lejos, el título original In the mouth of madness está claramente sacado de At the mountains of madness, aunque las historias no tienen nada que ver. O sí?

At the mountains of madness nos relata un episodio de locura sufrido por una expedición, y la película de Carpenter tiene la locura como hilo conductor de toda la trama.

Locura, aparición de los profundos, historia contada como un flashback… recursos básicos Lovecraftianos.

Sin ir más allá, los títulos de las novelas del escritor Sutter Cane son calcos de las obras de Lovecraft:

Y la editorial a la que pertenece Sutter Cane? Arcane Publishing. Baia.

La locura

La peli empieza con Sam Neil siendo internado en un manicomio (eso no puede recibir el nombre de hospital psiquiátrico), en la típica «celda acolchada» y con camisa de fuerzas. Poco después llega un doctor para hacerle una visita/entrevista sobre los motivos que lo han llevado a esa situación, y comienza el flashback.

Todo comienza con el ataque de una persona, hacha en mano, hacia el personaje de Sam Neil, un investigador de una aseguradora. Poco después sabemos que ese individuo era el manager de Sutter Cane, y comenzamos a descubrir una trama rara y no tan ingenua como a priori piensa el protagonista.

La verdad es que no quiero analizar mucho la trama o la historia porque caería en más de un spoiler, y prefiero que no sea así.

Os recomiendo ver En la boca del miedo, sin duda alguna, incluso aunque ya la hayas visto. Seguro que encuentras detalles en los que no habías caído antes.

Os dejo el tráiler de En la boca del miedo

Dos spoiler para acabar

Spoiler
Llegando el final de la peli cuando cuando Sam Neil está escapando con los profundos detrás es un momento un poco mierder. Ojo, hablo la huida en si, está fatal hecha. Los bichos molan mazo y son muy acariciables, pero parece que Sam Neil esté corriendo en el sitio y queda súper cutre. Y es una pena, porque durante toda la película hace un papel espectacular y yo le daría mil premios por él, pero esa escena es una mancha dentro de una interpretación sublime en una película cojonuda.
Spoiler
Sutter Cane quiere al personaje de Sam Neil fuera del manicomio, y hace que un bichoño arranque la puerta de la celda. Sam Neil escapa y llega la escena más cojonuda de la película: el cine.

Me parece tan sublime que el prota asista a la película que acabamos de ver nosotros que no tengo palabras para describir lo que sentí en el momento. Me quito el sombrero, John Carpenter.

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