«El origen del planeta de los simios» (2011) – Un pequeño bluff

Origen_Planeta_Simios

TÍTULO ORIGINAL Rise of the Planet of the Apes
AÑO 2011
NACIONALIDAD Estados Unidos
DIRECTOR Rupert Wyatt
GUIÓN Rick Jaffa, Amanda Silver
MÚSICA Patrick Doyle
FOTOGRAFÍA Andrew Lesnie
REPARTO James Franco, Andy Serkis, Freida Pinto, Brian Cox, John Lithgow, Tom Felton, David Oyelowo, Tyler Labine, Jamie Harris, David Hewlett
SINOPSIS Will Rodman es un joven científico que está investigando con monos para obtener un tratamiento contra el alzheimer, una enfermedad que afecta a su padre. Uno de esos primates, un chimpancé recién nacido al que Will se llevó a casa para protegerlo, y al llama César, experimenta una evolución en su inteligencia verdaderamente sorprendente.

En su momento ya hice una crítica de esta película sin haberla visto y no andaba muy desencaminado de la realidad.

El problema de cualquier precuela es que, si la historia original contiene suficientes pistas sobre los acontecimientos previos, es difícil hacer algo que resulte mínimamente interesante o sorprendente más allá de un «pues esto es lo que pasó antes». Y eso es lo que pasa aquí, lastrado además por el hecho de que, con la tendencia actual de pensar las películas como parte de largas franquicias, apenas tenemos un prólogo del origen del planeta de los simios.

¡¡Alerta de spoilers Will Robinson!!

Precuela de «El planeta de los simios» (1968), que pasa por alto lo contado en sus cuatro secuelas. Con cierto sentido, porque, si en los años 60-70, en plena guerra fría, teníamos miedo a la guerra nuclear, ahora el temor deriva hacia las frías e inhumanas multinaciones que solo actúan por el beneficio inmediato descuidando las consecuencias a largo plazo. Por eso, tenemos un virus desarrollado para curar el alzheimer que aumenta la inteligencia de los simios sobre los que se prueba y, de paso (por simplificaciones de guión), resulta letal para los humanos… de forma bastante aleatoria, todo sea dicho, porque con toda la gente que se ve expuesta a dicho virus durante la película, solo se ven dos casos de infectados, y es necesaria una secuencia inter-créditos para que nos demos cuenta de que no queda ahí la cosa.

La peli vampiriza alegremente argumentos de otras cintas: «Atracción diabólica» (1988) de George A. Romero, y «Doce Monos» (1995) de Terry Gilliam (cuando hacía cosas que molaban), además de insertar en medio un homenaje al cine de prisiones.

Como ya digo, apenas estamos ante un prólogo. Lo único que hacen los simios es escaparse de un refugio de animales, y liberar a los que estaban encerrados en el laboratorio, para ir a refugiarse de okupas en un parque de secuoyas cerca de San Francisco, demostrando por el camino que el virus no sólo les incrementa la inteligencia, sino que les concede elevadas dotes estrategas y militares.

Con todo, la trama avanza a buen ritmo, sin muchos parones. Hay un par de giros argumentales bien situados que evitan que te llegues a aburrir demasiado con lo que te están contando. Los efectos especiales son correctos, con el rey de la captura de movimientos, Andy Serkis, como protagonista indiscutible. Hubiera funcionado mucho mejor como algo independiente a la saga de los simios que como precuela, aunque esto puede que mejore con las secuelas (valga el trabalenguas).

Hay varios guiños a la historia original, siendo algunos de los más evidentes los nombres de los personajes (César, Cornelia, Ojos claros…), la escena de César jugando con una reproducción a escala de la Estatua de la Libertad, y las noticias de fondo sobre la misión a Marte de la nave Icarus.

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