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El buque maldito (1974), Templarios zombies 3 de 4

El buque maldito - poster

Sinopsis

Una pareja de bellas modelos es enviada a alta mar, fingiendo una avería, como parte de la campaña de promoción de la capacidad de supervivencia de la lancha en la que viajan. Sin embargo, desaparecen al encontrarse con un extraño banco de niebla que rodea a un antiguo galeón…

Templarios en el barco pirata de Playmobil

El buque maldito supone la tercera incursión de Amando de Ossorio, cambiando el escenario previo del pueblo perdido en medio del monte y las ruinas del monasterio por, evidentemente, un buque(/mansión) fantasma, lo que contribuye a crear una atmosfera mucho más claustrofóbica que en las dos anteriores entregas. Por otro lado, se recicla parte de la leyenda del Holandés Errante, un poco de la historia de Drácula (con esos ataudes en las bodegas) y las desapariciones en el Triángulo de las Bermudas, que empezaban a ponerse de moda por la época.

El pretexto argumental del inicio es bastante tontorrón pero, pensándolo un poco, es un curioso anticipo de esos realities de supervivencia y falsos documentales en la naturaleza que nos bombardean hoy en día desde la caja atontadora.

Los muertos vivientes pierden sus caballos y, de paso, sus imponentes escenas cabalgando campo a través, pero a cambio nos ofrecen una imponente escena final cuando surgen de las aguas en la playa dispuestos a atacar a sus próximas víctimas.

Un poco más floja que las dos precedentes, especialmente por querer contar una historia que necesitaba un presupuesto mucho mayor del que finalmente tuvo, pero aún así con muchas cosas interesantes a destacar.

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