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Bigfoot (2012) – un zurullo enorme marca Asylum

Bigfoot es una mierda enormísima, que tiene pinta de joya por momentos, porque es imposible hacer las cosas tan tan mal a propósito. Hay un fondo naif que hace que te entren ganas de abrazar al director y al reparto y decirles que no pasa nada, que ya se acabó… ojalá.

No sé cómo llegaron a convencer a Alice Cooper de salir 2 minutos en la película, porque no le hace ningún favor a su carrera, ni musical ni cinematográfica. Sus pequeños cameos en Wayne’s World o incluso Monk, son dignos de una estatuilla en comparación.

El Bigfoot «real», que no es más que un señor grande vestido con pieles de oso, es más creíble que esta película entera.

Empecemos por el reparto

En Biigfoot hay caras conocidas de la serie B como Sherilyn Fenn, Bruce Davison o Howard Hesseman, que te suenan sólo cuando ves una foto de ellos, pero te costará hacer un ejercicio de memoria para recordar un único título; además de Bigfoot, que con suerte se te olvidará al acabar este post… si lo acabas.

Estos 3 conocidillos sé que pueden hacerlo mejor de lo que lo han hecho. Aquí parecen sacados de un mal proyecto escolar, lo que me hace pensar directamente en el director y guionistas…

En qué estaban pensando? Uno de los actores, casi el protagonista, Danny Bonaduce, llegado un momento se cae a rebolos al subir un trozo de monte. Se cae el actor, no el personaje… y como «profesional» continúa. De verdad a nadie se le ocurrió repetir esa escena para no dejarlo en ridículo? Os respondo: sí, pero no.

Se les habrá ocurrido a todos, y al actor de primero, pero pasa una cosa con las películas de ultra-bajo presupuesto, que no hay presupuesto. No hay presupuesto ni para lavandería, y a este actor se le había manchado la ropa, así que… sigamos rodando. Sigamos rodando con tan mala pata que al bajar más adelante por ese mismo sitio resbala y se vuelve a caer.

Sigamos con la historia

Bigfoot tiene pies, pero no cabeza. La película quiere que te quedes con un mensaje pro-naturaleza, defensa de los bosques, y de los animales que lo habitan, pero lo que consigue es que quieras salir a la calle con un lanzallamas y asesinar a todo aquel que haya visto esta película. Sería un final más digno que tener que recordarla más tiempo.

Un locutor de radio quiere montar un festival de rock ochentero en un campo del pueblo en el que vive (que dependiendo del plano aéreo que tomen, es un pueblo o una megaurbe), habla de Sting, y los 5000 fans que vendrán a verlo, y al final vienen Alice Cooper y 30 personas.

Para el festi, tienen que talar unos cuantos árboles porque sino la gente no tendrá sitio. Y me remito al párrafo anterior… 30 personas.

Mientras los leñadores van a lo suyo, sin venir mucho a cuento aparece Bigfoot con más pena que gloria.

Sí niños, esto es Bigfoot.

Es uno de los peores usos del CGI que he visto en años, y he visto mucha mierda, eh… Mal dimensionado, mal texturizado, mal sombreado y peor integrado en pantalla.

Es un maldito sinsentido que se dedica a pisar gente (que previamente se ha agachado para no sobresalir por encima del pie CGI del bicho) o comerles la cabeza (literalmente).

Un raccord de récord

Hasta la mitad de la película son cosas sin demasiada importancia, escenas repetidas, vasos medio llenos y lo habitual que a casi todos se nos puede colar, pero llega un momento en el que Bigfoot está en modo berserker que comienza la orgía de errores: bigfoot gira una esquina en un pueblo, pero aparece en una ciudad, coches que cambian de color, helicópteros que cambian de modelo entre planos, ropa muy muy sucia que deja de estarlo, y estoy casi seguro que hay gente que muere más de una vez.

Bueno, entonces no la veo, no?

Solo no, no la veas. Guárdala para cuando podamos hacer una reunión de colegas, lleva algo de alcohol y mucho picoteo, porque aunque sea una película mala como la peste, te puedes echar unas risas finas a costa de lo mal que está todo.

Os dejo el tráiler de Bigfoot

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